ANIMAL ES - HOGUE

Felisberto Hernández
Felisberto Hernández

Animal: “Ser orgánico que vive, siente y se mueve por propio impulso“/ “Irracional”/ “Persona de comportamiento instintivo, ignorante y grosera”/ “Persona que destaca extraordinariamente por su saber, inteligencia o esfuerzo.” (RAE)

Horacio Guerriero es un artista naturalmente asociado a la representación de la figura humana, sea a través de la caricatura, del retrato realista o del dibujo en su expresión más libre. La visión de conjunto, el golpe intuitivo en la percepción de la particularidad, el detalle que define a un individuo en forma inconfundible ejercen el golpe maestro en su faceta caricaturista. Dibujo creativo prioritariamente cerrado, prieto, con un objetivo concreto y pragmático. Ésta su actividad periodística y de ilustrador le ha aparejado una familiaridad con la imagen de los protagonistas en todos los campos de actividad nacional e internacional, enfatizada en aquéllos afines a su gusto personal o situados en los antípodas del mismo. De modo semejante y con limitadas excepciones, su labor como retratista se asienta en formalidad y precisión, forma compacta y realismo cabal.

Leonard Cohen

En paralelo a su carrera en los medios masivos, ha sabido – ha necesitado – liberar un espacio de expresión sin otra constricción que la de las premisas compositivas. Un ansia expresión abierta y de ribetes obsesivos. La posibilidad de plasmar emociones apasionadas, portavoces irracionales de pensamientos contumaces, se torna una imperiosa necesidad en un artista cuya línea de trabajo se ajusta a razón. Respira profundamente, a grandes trazos su afán expresionista, como violenta liberación de sus ataduras. En tal sentido, la asociación de la figura humana con animales afines al espíritu del individuo representado o al ser humano anónimo, paradigma de la especie, atraviesa su obra desde larga data, rezumando intensidad, furia, agresividad en especial en su emblemática figura del toro.

En la presente propuesta su vehemente crítica del género humano se decanta en la representación de personalidades culturales o populares. Los retratos se restringen a los rasgos faciales, en tanto los cuerpos son representaciones de un plano tan abstracto como el pensamiento o la ética de los personajes. En su casi totalidad desnudos – quizá refiriendo a una realidad sin tapujos -, caquécticos, decadentes, atléticos, robustos, su razón es diversa en cada caso. Leonard Cohen, resuelto en plano dividido con diferencias en gama e intensidad cromática, confronta su cuerpo avejentado con una actitud fresca como un canto a la vida, saludándola en la imagen diminuta de un pajarito, naturaleza eterna.

David Bowie, acrílico y pastel s/pincel

Ajeno al absurdo de su propio humor, Felisberto Hernández –tinta aguada, espacio y sombra surreales- de mirada entre indiferente y hastiada, yace en actitud de indolente abandono en un entorno de época, apagado y mustio, vinculándose a su cuento “El cocodrilo” a través del pormenorizado y primoroso diseño de sus zapatos de cuero, en tanto Franz Kafka, de azulado rostro enjuto, cuerpo esmirriado y mirada profunda, resulta particularmente intenso con su ausencia general de color, con única excepción en un atisbo de resplandor encendido, tan despojado en su desnudez como el despertar de Gregorio Samsa.

Diferente carácter asume el desnudo –de apariencia sólo descriptiva- en los casos del atlético David Bowie y de los corpulentos Aníbal Troilo y Alfred Hitchcock.

Bowie, conservando un símil de cola alusivo a su apodo, “el camaleón”, acerca su colorido rostro –evocación de su época apoteótica- a un primerísimo plano desafiante del espectador, asumiendo una actitud de contorsión según su estilo escénico por excelencia, en un horizonte especialmente bajo y un marco ríspido por espinoso. Pichuco pulsa el bandoneón emitiendo el color de su sonido, asentado en una suerte de nido o corona de espinas de detallado trazo, en tanto una mano alada se tiende hacia lo alto, propiciando un clima de quasi religiosidad. Hitchcock, de cuerpo apenas definido y color terroso asimilado al de fondo, gira su rostro hacia el espectador posando en actitud sedente entre impasible y desdeñosa, calificado por su propia filmografía: magníficas alas desplegadas -trazadas con elegancia de línea y riqueza cromática- y tatuaje de cuervo evocan el film “Los Pájaros”.

David Bowie

Un sonriente Irineo Leguisamo comparte profunda identidad con el caballo, de visible musculatura, apareciendo como única excepción a la presencia sine qua non de la figura humana desnuda y resuelto en cálidos colores restallantes de dinámica impronta. Paco Espínola, representado en dos tiempos etarios con sus característicos anteojos, se acompaña de animales protagonistas de su novela Don Juan, el Zorro, planteado en el vivo marco cromático de la serie, con especial énfasis realista en el dibujo de la mulita y del zorro.
Ocasionalmente el ícono masculino o femenino fragmentario, sintetizado en tronco, piernas y brazos con sólo líneas de contorno, se idealiza en su apariencia joven. Esta característica permite al artista solazarse en la representación del movimiento, la flexión, la plenitud de las formas, en suma, la belleza del cuerpo humano per se. Estas figuras esenciales confrontan la imagen protagónica del animal, paradigmático en el retrato de Samuel Beckett, pájaro solitario y lejano, cuyo planteo asume el detalle de plumaje y cabeza con rigor figurativo; en otras lo complementan (Cohen) o concentran absolutamente el peso significante de la obra.

 

Anibal Troilo - Paco Espínola

(La) Perra (sustantivo o adjetivo) de ojos mansos y mirada fija se somete a la presencia esbozada masculina cuya mano abierta parece describir la trayectoria de un movimiento ambiguo (¿agresivo?), en un plano en que destacan manchas y toques de rojo denso. La gacela, de esencia dual, fusiona su naturaleza animal un bello torso femenino descubierto, en tanto su cuerpo y patas asumen una postura lateral yacente, que parece desmentir el erotismo -también sugerido en la mirada- en aras de la indefensión. Por supuesto, la presencia del toro–hombre, encarnación de la furia, en este caso acometiendo a la mujer–pájaro vencida, a pesar de las fuertes correas y los herrajes de contención rigurosamente representados, es de rigor como respuesta a una obsesión. La obra está concebida como espacio asfixiante, en tonos de marrones, rojos y amarillos, reflejos que resaltan la fuerte musculatura del animal, por oposición a la mujer, cuyos apagados tonos fríos la tornan en especial vulnerable.

“Es peligroso hacer ver demasiado al hombre cuán igual es a las bestias, sin mostrarle su grandeza. También es peligroso hacerle ver demasiado su grandeza sin su bajeza. Es aun más peligroso dejarlo ignorar lo uno y lo otro. Pero es muy ventajoso representarle lo uno y lo otro. No es necesario que el hombre crea que es igual a las bestias, ni a los ángeles, ni que ignore lo uno y lo otro, sino que sepa lo uno y lo otro. El hombre no es ni ángel, ni bestia, y la desgracia hace que quien quiera comportarse como ángel, se comporte como bestia”

Franz KafkaBlaise Pascal (Pensamientos)

La narrativa de esta muestra, si bien formulada en términos surreales, es el desarrollo formal de una inquietud planteada hace ya tiempo por Guerriero: la animalidad del individuo humano, su libido, su ethos. El devenir sujeto capaz de barbarie tiene en la propuesta matices que son atisbos de esperanza, como en el caso de Leonard Cohen, pero asimismo presenta la variante de la desesperanza puesta al desnudo, el abandono carente de violencia de Felisberto Hernández, o la desnudez que es casi indefensión de Franz Kafka. Planea sobre la muestra una visión descarnada del hombre, capaz sin embargo de alcanzar cumbres creativas, como un ser pequeño, frágil y falible.

Pero si ciertos elementos conceptuales se han mantenido en el tiempo, es notoria su especulación plástica en nuevos terrenos vinculados a lo pictórico, con importantes cambios en sus recursos técnicos. Elementos como los grandes planos blancos o los chorreados, más asociados al informalismo, exigen una atenta composición para la distribución de las masas, que se plantean por lo general en la mitad superior de la obra, describiendo una dinámica línea diagonal. Los espacios que operan como fondo a los retratos son abstractos e indefinidos: zonas de color quebradas, compartimentadas, con profusión de gestualidades y texturas. Los personajes se desempeñan eventualmente en contexto natural espinoso (Pichuco, Bowie, Beckett), inhóspito a la condición animal, sin embargo a veces adaptada.

Con excepción del retrato de Hernández, el color se vuelca en cálidas gamas encendidas de amarillos, naranjas y rojos, a veces sólo presentes en un detalle, pero irrumpiendo en las imágenes como estallidos flamígeros. Las pinturas resultan así luminosas, doradas, encendidas, oficiando como contrapeso a cierto aire enrarecido dominante. Estas obras tienen carácter alegórico, quizá de lectura crítica, al tiempo que implican un homenaje personal a sus preferencias culturales. Como definición técnica de las obras, la ambivalencia pinturas - dibujos sería válida, si bien destaca la primacía de la línea como resolución de base, tal el dibujante que no podría renunciar a su identidad ni aun mediando el peso de otros elementos técnicos. En suma, un artista que abre las puertas al desarrollo sin contención de sus obsesiones, incursionando en otras formas expresivas sin moverse esencialmente de sí mismo.

María E. Yuguero

Irineo Leguisamo

Horacio Guerriero Hogue nació en el Departamento de Flores, Uruguay. A partir del año 1978 comienza a trabajar como caricaturista en el diario El Día. Un año después ingresa en la Agencia de Publicidad Ferrero & Ricagni e inicia su carrera dentro del campo publicitario. Posteriormente lo hará como director de Arte en Grey Publicidad y como director de la Agencia Cuatro Ojos. En el año 1982 ingresa en el taller del artista Clever Lara y a partir de ese momento comienza a desarrollar una labor artística, fundamentalmente a través del dibujo.

En los comienzos de los años 90 participa de un taller de grabado invitado por el maestro Luis Solari. Concurre invitado dos veces al Festival de Caricatura Internacional de St. Steve en Perpignan, Francia. Ha publicado sus trabajos como ilustrador en Argentina, Brasil, Puerto Rico, España y Estados Unidos. Dibujó en vivo en el programa periodístico Código País y realiza las caricaturas para una tira animada semanal en Telemundo 12; ilustra para el periódico económico 5 Días de Madrid y su obra artística personal está expuesta en forma permanente en la Somniac Art Gallery en Nueva York.

 

Alfred Hitchcock


Ha realizado varias exposiciones de caricaturas, además de exponer en los últimos diez años su obra personal Mute y Cuestión de Piel. Fue presidente del Desachate y en el año 2000 editó su primer libro de caricaturas: Los Elegidos. En diciembre de 2009 Editorial Random House edita Los Elegidos Dos. En setiembre de 2010 expone obra retrospectiva en la sala del Subte Municipal.

Obtiene uno de los primeros premios de la Muestra de plásticos jóvenes de Coca-Cola - 1983. Primer premio de dibujo del BID en Punta del Este - 1984. Primer premio con destaque especial del Jurado en el Museo de Arte Americano Premio del Este - 1984. Primer premio de dibujo, Salón Municipal de Montevideo -1986. Primer premio Concurso de afiches 1era. Muestra Internacional de Teatro de Montevideo - 1986. Primer premio El Olimpismo y las Artes plásticas, organizado por el Comité Olímpico Uruguayo - 1984. Primer premio en el Concurso Internacional organizado por la Agencia Grey entre más de 150 directores de Arte de 43 países de la red en todo el mundo en los años 1991 y 1992 para el diseño de la carátula de su Reporte Anual.

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