Sin fronteras, un invitado en el infierno

Sin fronteras, un invitado en el infierno

Sin fronteras, un invitado en el infierno

Marcos Moreno

Fotogalería Parque Rodó 
Hasta el 10 de setiembre de 2018
Rambla Wilson y Pablo de María 

Nueva muestra en el Parque Rodó, desde el sábado 11 de agosto a las 12.00 horas el Centro de Fotografía inauguró en la Fotogalería Parque Rodó la muestra Sin fronteras, un invitado en el infierno, del autor español Marcos Moreno.

 

Diez humanos perdidos en el mar. Sin referencias, sin medios, casi sin vida. Estrecho de Gibraltar. 13 de noviembre 2012. Foto Marcos Moreno. 



La exposición reúne fotografías de 2008 a 2017 que retratan la situación de los refugiados en Belgrado, Serbia, Hungría, Grande Shynte, Francia, la inmigración desde África a España a través del estrecho de Gibraltar y las mujeres mulas de Ceuta, España. Estará vigente hasta el 10 de setiembre.

 

Sin palabras. Cierre los ojos e intente ponerse en su lugar. Estrecho de Gibraltar. 3 de  diciembre 2012. Foto Marcos Moreno. 

 


El viernes 10 de agosto a las 19.30 horas en el Subsuelo de la Sede del CdF, se realizó un Encuentro con el Autor, donde dialogó con los presentes acerca del proceso de trabajo que lo llevó a presentar esta muestra.

Foto Marcos Moreno Sobre la muestra
Carta a mi bisabuelo Charles Marlow

Querido bisabuelo:

¿Quién iba a decirme que recorrería los mismos infiernos que tú? Los dos sabemos que el Averno es capaz de moverse desde Belgrado hasta la frontera de Hungría, los campos de refugiados de Grande-Synthe o hasta los límites de Ceuta. Es incluso capaz de arder en el mismo Corazón de las Tinieblas del Estrecho de Gibraltar.

A veces, los signos del dolor, del abandono y de la desesperación, se fijan sobre el objetivo de mi cámara de tal manera que dudo si soy yo quien dispara o es la mano invisi- ble de algún pequeño demiurgo. Cada fotografía es un fragmento del vasto territorio del lamento, donde soy enviado por una voz distante y que me empuja a disparar casi en un estado de trance mediúmnico, ya que no hay posibilidad de una vuelta atrás. Quiero fijar cada instante protegido por el amuleto de mi cámara, la única que me evade de la realidad. Mellizos en el exterior de un tren de lavado; los piojos no resisten tanta valentía. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.

 Sé que me entiendes, querido bisabuelo, y sabes que es difícil hablar de ello, por eso te escribo ahora. Me encuentro a menos de veinte grados bajo cero en el interior de unos almacenes abandonados en Belgrado, junto a la estación de trenes, rodeado de centenares de personas en la más absoluta miseria y cuya única riqueza es la solidaridad con la que conviven por mucho que el lado salvaje y oscuro intente romperla. También quiero que sepas que ya he dejado de preguntarme qué le ocurre a este mundo, ni tan siquiera me cuestiono por qué estoy aquí, y la verdad, tampoco tengo mucha confianza en que esto sirva para algo.

Tender los brazos hacia el calor de una toalla de fuego, inhalar es un requisito peligroso e inquebrantable. Belgrado, Serbia. Enero 2012

Este apocalipsis no es nuevo, es una constante en la historia de la humanidad, pero siempre existe un escriba, un dibujante, un pintor o un fotoperiodista, para que actúe de siniestro notario. Ahora respiro el aire libre en cualquier ciudad de la hipócrita Europa, sólo quiero preguntarte si todavía recuerdas las sinuosas orillas del río Congo. 

Yo no puedo olvidar los niños sin padres de La Linière. las endemoniadas curvaturas de las porteadoras de Ceuta o las agónicas miradas previas a la líquida muerte mediterránea.

Vivo a espaldas del paraíso.
Marcos Moreno

 

Geometría de línea sobre un plano blanco e hiriente. Procesión helada y sin dioses. Belgrado, Serbia. 10 de enero 2017. Foto Marcos Moreno

 

Fotogalería Parque Rodó 
Vigente hasta el 10 de setiembre de 2018
Rambla Wilson y Pablo de María
Montevideo


 

Belgrado, Servia

 

 

 

 

 

marcosmoreno.com

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