Los otros rostros de Bolivia

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Los otros rostros de Bolivia

MAPI - Museo de Arte Precolombino e Indígena
25 de Mayo 279, Montevideo, Uruguay

Lunes a sábados de 10:30 a 18:00hs 

Mascaras de bolivia diversidades de caras

La amplia diversidad de Bolivia se vincula con las distintas regiones geográficas y culturales que la conforman. Los diferentes entornos naturales -montaña, altiplano, selva y chaco-, así como la pluralidad etnolingüística que define cada uno de estos espacios, y los procesos sociohistóricos que en ellos se sucedieron, con el pasar de los siglos, configuran un mosaico cultural único en nuestro continente.

 


La presencia de tradiciones culturales, algunas de ellas desde épocas precolombinas, otras más próximas en el tiempo, y su vigencia en la actualidad constituyen los rasgos más notables de las diversas
manifestaciones -también de la materialidad
asociada- y los nuevos contextos sociales y culturales en donde se enmarcan.

 


Allí radica, en parte, la
realidad actual del patrimonio intangible de Bolivia:
en la fuerza de las raíces históricas y su configuración en el presente. Muchas explicaciones caben para esas perseverancias culturales. Entre ellas, la fuerza de las lenguas -quechua, aymara o guaraní por mencionar algunas de las 36 existentes-; el peso de su población que supera el 50%; la dispersión territorial de las culturas indígenas; la resistencia cultural; el mantenimiento de los modelos de producción agrícolas; la fuerte presencia de núcleos poblacionales rurales
y una menor urbanización.

 



Las máscaras, portadas en las distintas manifestaciones festivas -religiosas y civiles- son también un ejemplo de esta diversidad cultural. Utilizadas en las danzas guerreras de los Tobas (llanos y chaco); en las danzas de los Yarituses con su respeto y veneración al Dios Piyo (en la vasta Chiquitania), o en la Fiesta de la Diablada
(altiplano andino), con el Moreno (o Morenada, expresión vinculada a la colonización esclavista), el Oso, el Condor, el Kusillo (bufón de las danzas Aymara), la China Supay y el Diablo como personajes enmascarados, que se aprecian en el Carnaval de Oruro (hoy Patrimonio Intangible de la Humanidad declarado por la UNESCO), y entrelazado con las tradiciones ancestrales de la civilización Uru en honor al Dios Tiw.

También en la fiesta de los Abuelos de San José de Chiquitos y de Santiago de Chiquitos como parte de las fiestas patronales a San José y Santiago, en el cual se expresa
el complejo sincretismo cultural entre las tradiciones andinas y cristianas. Y sin duda la diversidad de fiestas y bailes de las culturas del Beni y de las regiones más selváticas. Entre años de paciente esfuerzo, esta Colección se ha nutrido de muchos amigos y aportes. Varias de las máscaras fueron obtenidas gracias a la colaboración de Fernando Rosas en sus recorridas académicas y militares por el Beni y la Amazonia, de atenciones como las de Vanya Roca y Álvaro Padilla, así como de mis permanentes visitas a ese bello país.

Tal vez, el más importante fuese el largo viaje que compartí con mi hijo Antonio, en cuya “pesca mascarera” recorrimos una parte del vasto territorio incluyendo parte de la Chiquitania. De allí quiero destacar las piezas de los Yarituses, y del hombre que me las vendió luego de utilizarlas por 7 años, bailando como “promesero” con
el pedido de que sus hijos llegasen a la Universidad (siendo que varios de ellos lo lograron). La máscara, ya no es sólo representación -fiesta o disfraz-, sino también un instrumento de esperanza y devoción.

Claudio Rama

 

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