Walter Tournier – Lala Severi

de puertas abiertas
fotos © tranvias.uy
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Walter Tournier Lala Severi

Sobre el mediodía de un sábado de marzo llegamos a la calle Anzani, a un par de cuadras de Avenida Italia. Era imposible encontrar lugar para estacionar, lo hicimos a la vuelta y caminamos hasta el ingreso a la casa de la familia Tournier – Severi. Gente esperando para entrar, una pequeña fila en el jardín que vestía de verdes, como antesala y de puertas abiertas para recorrer las obras de Walter y Lala, cuidadosamente ubicadas por los distintos rincones de su hogar.

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Una casa antigua que florece de objetos, obras enmarcadas prolijamente, esculturas, antiguas cámaras de fotos y cine ordenadas sobre grandes vigas de madera arriba de los sillones del living, iluminadas naturalmente por la luz que se filtra por un viejo ventanal, con un vitró de los que es difícil encontrar en la arquitectura actual. Muchos ambientes, escaleras de metal que llevan al estudio de cine, terrazas y espacios para descansar. Un caminito que se esconde entre plantas de todo tipo y te lleva a descubrir otros espacios; es como un laberinto que te conduce por un viaje, como si estuviera bajo el techo de una pequeña selva escondida en plena ciudad. Es como un collage de tinta, lápiz y pastel sobre papel, realizado por Lala Severi, pero con la diferencia de que nuestros ojos recorren los distintos sectores como si fueran la cámara de video que va registrando en vivo cada uno de los detalles, detalles que ellos mismos montaron durante casi un mes para presentar la muestra. La misma se pudo visitar durante los sábados de marzo entre las 11 y las 14 horas, con entrada libre.


Cada pieza en las paredes de la casa, esculturas, juguetes, materiales de trabajo para las animaciones son parte del decorado, más que del decorado diría que son parte de la vida de los Tournier – Severi. Desde el ingreso a la casa uno va descubriendo una azotea convertida en terraza, el estudio de filmación, entre plantas un caminito te lleva al parrillero y más hacia el fondo a un taller con entrepiso, herramientas y materiales que fueron utilizados en sus rodajes. Se mezcla una máquina para hacer tallarines, que utilizan para ablandar la plasticina, palas de madera para horno de pan o pizza. Mubles con muchos cajones pequeños para guardar materiales de trabajo como plasticina, hilos, porcelana o herramientas, en uno de los cajones abiertos parado sobre él la silueta de una figura con un vestido floreado y un pañuelo azul sobre los hombros, que seguramente protagonizó alguno de los rodajes realizados. Un lugar que florece de creatividad y talento, donde todo es parte del hogar.

 


Walter Tournier tiene una destada trayectoria en la animación en nuestro país y en el exterior. Realizador de cortos, series y largometrajes como Los Tatitos, Derechos del Niño, Tonky, Navidad Caribeña, Selkirk, Alto el Juego, Chatarra, entre otros. En los últimos años la realización de esculturas lo ha motivado a realizar varias obras que se aprecian en su casa. En todo este tiempo ha recibido premios y distinciones en muchos países.
Su oficio-profesión lo aprendió solo, es autodidacta, habían pocos libros para informarse, cuenta Walter. “Tampoco te decían mucho cómo se hacía: muchos se guardaban los secretos. No era fácil, en el error uno aprendía. Yo quise llegar a un acuerdo con UTU, para formar gente, pero quedó en la nada”.

 

Lala Severi - Pintura collage, tinta, lápiz y pastel sobre papel gampi japonés


Walter Tournier cuenta que con su trabajo es imposible tener capacidad de ahorro, económicamente tienen que sobrevivir. No se queja, se siente tranquilo con su cabeza y conciencia, con todo lo que ha hecho, expresa en una entrevista a El País. Agregando: “Me doy el lujo de decirle a Coca Cola que no, a un comercial que querían hacer en Argentina, porque no estaba de acuerdo con el mensaje que estaban transmitiendo. Había que tomar Coca Cola para parecerse a Einstein. Ni lo presupuesté.” El estudio Tournier Animación se ha especializado en la técnica del Stop Motion.
Cuenta con un equipo de técnicos que elaboran guiones, storyboards, diseños, animación, producción, postproducción digital, edición, sonido y música, así como también la producción de maquetas y muñecos desde la estructura metálica hasta el recubrimiento con distintos materiales (silicona, látex, plasticina, etc).

 

Lala Severi - Pintura collage, tinta, lápiz y pastel sobre papel gampi japonés



El cortometraje Nuestro Pequeño Paraíso fue seleccionado como una de las mejores películas de animación del Siglo XX por el Festival de Annecy, Francia, en el año 2000. Entre sus producciones se destaca la serie Los Tatitos (difundida por canales de televisión de Uruguay y Argentina), El Jefe y el Carpintero y Navidad caribeña para la TV de Gales y Discovery Kids, A Pesar de Todo y la serie Los Derechos del Niño (OEA) con emisión en más de doscientas televisoras de América Latina. En el 2009 se culminaron una serie de spots sobre el cuidado del agua para O.S.E. de Uruguay, y Tonky, serie de 26 capítulos en coproducción con TVE de Brasil, KRO de Holanda y Canal Encuentro de Argentina. En febrero de 2012 se estrenó el largometraje, “Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe” coproducida junto a La Suma de Uruguay, Maíz Producciones de Argentina y Cineanimadores de Chile.




Lala Severi
ha realizadoo dirección de cortometrajes, dirección de arte, realización o producción. Como directora artística destacan sus trabajos en el largometraje Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe (2012), las series de TV Tonky, Mi Familia, Tatitos y Derechos del niño, o los cortos Navidad caribeña (2001) y El jefe y el carpintero (2000). Ha dirigido los cortometrajes Gota a gota (1991), El color del agua (2011), Vamos a encontrarnos (2011) y Soberano papeleo (2014).

 

 



En el libro de ilustraciones de Lala Severi, Los enredos de Clotilde, cuenta: Nací en Montevideo. Crecí dibujando, andando en bicicleta y trepando árboles,
en una gran familia de seis hermanos. Cuando era muy chiquita mi mamá me dejaba sentada en una sillita de comer, siempre con un papel blanco y lápices de colores. Ella dice que me gustaba quedarme ahí por mucho rato. En realidad me transportaba a un mundo mágico, donde aparecían historias, personajes, formas y colores. Desde esa época, cada vez que agarro un lápiz me impresiona la cantidad de cosas que salen de él, desde palabras e historias hasta caracoles, cielos, personas, arañas, pájaros, flores... A lo largo de mi vida he contado historias en papel, en películas, en libros, en dibujos y pinturas, las he leído o me las han leído. Me emociona pensar todas las historias que están sin inventar esperando que alguien las descubra.

 

Lala Severi - Pintura collage, tinta, lápiz y pastel sobre papel gampi japonés

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