Jose Pedro Beledo

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Jose Pedro Beledo


Más allá de la música… la docencia

José María Barrios
e n t r e v i s t a


-En esta oportunidad viniste más como docente que como interprete?

J.P.B.- Es cierto, es otro concepto, fíjate que muchos de los que eran mis alumnos antes de irme como “Palito” Elizalde o “Pájaro” Ogara, también Luis Firpo, fueron también docentes de reconocidos músicos actuales como Federico Navarro; entonces en paralelo a mis trabajos profesionales como músico, la docencia siempre me apasionó, siento una energía y un entusiasmo muy especial para ello, entonces porque no hacerlo. Además, artistas hoy famosos se hicieron conocidos primero por la docencia como Guthrie Govan (Asia, Aristocrats, The Felowships, GPS, The Young Punx) o Greg Howe (Gentle Hearts, Richie Kotzen, Tetzuo Sakurai).


-En este tiempo que a través de internet se tiene acceso a clínicas, o verdaderos cursos a distancia, cual es el plus de las clase personales?


J.P.B.- Yo venía pensando lo mismo, ahora que todos están conectados con todo, redes sociales, youtube, etc., los que eran mis alumnos ya no tendrán interés en mis clases, pero fue al revés en cierta forma sentí que no defraudaba las expectativas, que se revitalizaba el contacto directo, el estar frente a frente, no es lo mismo tener una pantalla delante, que el contacto directo; intercambiar ideas, enriquecernos uno con el otro, ese ida y vuelta que es lo más lindo, como docente aprecio muchísimo lo que a veces muestran mis alumnos. Antes estaban los libros aprendíamos con libros, pero la clase, el docente siempre fueron y son insustituibles. Yo creo que estoy con un pie en aquella época y otro en la actual con todas las tecnologías, hay gente que siempre logra trascender las distintas épocas y son los referentes.

 


-Hoy en día que la guitarra se ha disparado como instrumento en posibilidades no solo sonoras, sino técnicas, que te sorprende?


J.P.B.- Me sorprende que el lenguaje sigue siendo el mismo, que requiere el esfuerzo del aprendizaje. El nivel técnico ha cambiado muchísimo, convengamos que hoy tenés acceso a infinidad de cosas, a información que antes no era posible, tenías que esforzarte mucho en aprender un montón de escalas raras, por ejemplo, y después como aplicarlas. Ahí tiene que aparecer fundamentalmente el impulso de tocar con determinada intención, es lo que uno tiene que descubrir, porque se pueden tocar las escalas para arriba para abajo, unirlas con acordes, pero tiene que haber un gusto de Blues en el fraseo de la melodía, sino esas escalas no sirven de nada.


-Queda todo en puro tecnicismo?


J.P.B.- Exacto, todo ese soporte técnico tiene que estar al servicio de una melodía, de decir algo y algo que llegue al que lo escucha, la destreza, el conocimiento la habilidad tienen que ir a eso a una frase hermosa que es lo que más cuesta, lleva años lograr ese aplomo, esa verdadera maduración para tener el lenguaje, en definitiva, encontrar esa “nota blue” que te da ese gusto por la música y es la que le da regocijo al que te escucha


- Y en cuanto a la búsqueda, hoy en día por donde tratas de encontrar cosas que te motiven o te inspiren.


J.P.B.- Yo estuve tocando mucho con españoles, más que nada flamenco, pero en el 2012 fui contratado como director musical de un proyecto en California, con niños “prodigio” de todo el mundo, asiáticos, africanos de todas partes de Europa, increíble la enorme capacidad y virtuosismo de músicos tan jóvenes. Estuve cuatro meses y cuando volví a New York me metí de lleno en lo que me apasiona el rock sinfónico, la fusión, vinculándome con grupos europeos. Ahora estamos planificando una gira por el norte de Europa con un grupo que se llama Circuline, hay un verdadero movimiento en Inglaterra quizá los más conocidos son los Marillion, están todos muy conectados, hay una revista que se llama Progression, varios festivales que están creciendo en convocatoria, en fin podemos decir que es un movimiento no tan masivo pero importante, es como que se extiendo por las fronteras, hay incluso un grupo japonés, lo interesante es conocer y compartir el trabajo de los músicos desde lugares diferentes o procesos diferentes.

 


Volviendo a tu pregunta, creo que me quedé en lo mío, soy receptivo de lo que veo o escucho pero vuelvo a esa forma ligada al rock, ahora estoy escuchando mucho a Steven Wilson para familiarizarme con ese tipo de música, también sigo escuchando cosas de otro tiempo como Soft Machine, Alan Holdsworth, Jethro Tull, grabaciones de John Abercrombie para ECM, por supuesto Keith Jarrett, Oregon unos músicos tremendos con la fusión de músicas que hacían, con Ralph Towner que fue y es una de mis grandes influencias en la guitarra y el piano, por supuesto que también la música brasileña, Egberto Gismonti, Toninho Horta con quien tuve la suerte de compartir escenarios y por supuesto aprender.

 



-Por otro lado en tu faceta acústica y por llamarlo de alguna manera más clásica, hiciste una versión de El día que me quieras, archiconocida pieza de tango y del repertorio gardeliano, profundizas en el estudio de ese tipo de composición para darle otro tratamiento?


J.P.B- Justamente, tuve la oportunidad de tocar con el Cuarteto de guitarras del Uruguay, Marcel Chaves me invito y realmente fue un placer conocí a Osvaldo Lagos; tengo una composición básicamente una milonga, que es uno de los proyectos postergados por falta de tiempo, pero que quedamos con Osvaldo en trabajarlo juntos. Además es una de mis raíces musicales, cuando era chico estudié con Cedar Viglietti (el padre de Daniel), toco siempre la milonga Numero 1 de él, es como que Minas siempre está presente también.

Es raro aunque me fui muy joven de Lavalleja, ahora me relaciono más con las jóvenes generaciones, estoy tocando en mis talleres con Gerardo Alonso y Diego Munúa. Es muy lindo después de lo didáctico dar un pequeño recital donde se puede apreciar en la práctica todo lo que se habló, la gente queda muy contenta con este formato. Además es interesante el ida y vuelta, que la gente pueda expresarse, plantear otras propuestas, que se discuta.


Si bien tuve un periodo formativo en el exterior, antes de irme, con Siddhartha, practicábamos mucho el trabajo de composición permanente, cada concierto era diferente al anterior, hacíamos las producciones por nuestra cuenta, lo que hoy puede llamarse marketing y difusión. Después el primer salto fue Argentina, tocar como músico profesional con Pedro Aznar, Rada, Miguel Cantilo, en cierta forma me prepararon para el gran desafío llegar a Estados Unidos, donde te encontrás con miles de músicos egresados de las mejores universidades, donde realmente tenés que estudiar y prepararte muchísimo para tener la posibilidad de trabajar, en un medio muy competitivo donde yo era un desconocido.

 

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Te facilitó tu formación en piano y guitarra?


J.P.B- Sin duda, porque además me dio herramientas para el trabajo, más que nada como pianista, mientras que en la guitarra también en lo que es el instrumento acústico, me dio la posibilidad como te dije con el flamenco, lo clásico y algo latino. Me pasa que cuando estoy con el piano siento lo mismo o lo hago con el mismo feelling que con la guitarra eléctrica, pongo todo de mí, dejo el alma en cada pieza por más que parezca que la gente no escucha, es por mí, por el goce de tocar bien.


-Y con respecto a tu último disco Dreamland Mechanism?


J.P.B- Es la música que quiero hacer, es la dirección en la que va mi carrera, de hecho es lo que hago con mi trio. Tuve la oportunidad de que para la grabación participaran músicos como Gary Husband, Lincoln Goines, ellos no se conocían pero de inmediato hubo una química impresionante que quedó plasmada en el disco, con Lincoln veníamos de los Advengers. Grandes músicos y grandes seres humanos, la música en sí es la que siento, se puede decir que es la continuación o el fluir de lo que empezó hace tiempo acá en Uruguay y fue encontrando o recogiendo diferentes elementos durante todo este tiempo.

 

José María Barrios y José Pedro Beledo

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