Con Mateo en el alma: Ney Peraza

Con Mateo en el alma: Ney Peraza

Ney Peraza

Con Mateo en el alma


Músico, docente, guitarrista en varios estilos, reconocido quizás más por sus pares que por las grandes audiencias, no solo la música sino también la fotografía lo apasionan, y por si fuera poco mantiene vivo “el espíritu burlón” de aquel “príncipe azul” “Tartamudo”

José María Barrios
e n t r e v i s t a
aldo novick
f o t o s


-Tacuarembó, tiene una fuerte y particular impronta cultural. El hecho de haber nacido allí es una influencia en tu formación como músico?

N.P - Bueno, vamos hasta los orígenes…, como quien dice hasta el origen. Yo nací en Tacuarembó, viví poco tiempo allá ya que mi familia se vino a Montevideo siendo yo muy chico, pero seguí muy unido a los parientes que quedaron en Tacuarembó, estuve muy vinculado durante mucho tiempo, digamos que mi infancia estaba dividida entre Tacuarembó y Montevideo.

Mi familia era muy musical, mis tíos, mi abuelo, tocaban instrumentos, tenían grupos, una de mis patas musicales viene de ahí, no tanto por la generación de tacuaremboenses que después tuvo más relevancia, que giraba en torno al Bocha Benavidez por ejemplo; porque ya estaba en Montevideo, los escuchaba pero no estaba allá en el ambiente. No sé porque, pero Tacuarembó y por ejemplo Treinta y tres tienen esa fuerza, esa identidad, son como polos musicales muy fuertes, lugares donde se da ese cruce, se siente mucho lo que viene de Brasil por ejemplo.

Lo que más escuchaba yo era por el lado de la milonga, las polcas o chamarritas. La milonga es apasionante, desde el sur argentino, las variaciones en nuestro país, todo lo del litoral argentino, el sur de Brasil, como cambia rítmicamente, se hace como más picaresca, más rápida, empieza como a cambiar de personalidad, no tiene nada que ver una milonga de Yupanqui melancólica, con las que se bailan y son casi polcas, con otra instrumentación, varias guitarras, acordeón, más rítmicas.

 




-Llegás a Montevideo y te encontrás con aquella movida del 78


N.P - Fue como un “acribille” musical, estaba ávido de escuchar cosas, ya con las radios o con mi hermano mayor y mis primos que en ese momento escuchaban otro tipo de música que no se encontraba fácilmente. Fueron como mis maestros o me sirvieron como guía para ir entendiendo esos lenguajes musicales.

O sea que esos personajes como Los que iban cantando, Leo Masliah, aquel disco “5 del 78”, eran como planetas musicales nuevos y diferentes que te impresionaban por su creatividad, por lo que cada uno hacía y me nutrí muchísimo de eso.

-Y la figura de Eduardo Mateo?

N.P - Con Mateo tuve como etapas, yo tenía un primo que era hippie, mayor que yo, había vivido la etapa de Discodromo, tenía los vinilos de la época, y recuerdo que en su casa me hizo escuchar “Mateo solo bien se lame”. Yo ya había escuchado al Kinto y me había partido la cabeza, pero Mateo solo… fue como una bofetada, una impresión de ese tipo. Y después como que Mateo, durante la dictadura, tuvo mucha irregularidad en cuanto a la presencia en lugares para tocar o posibilidades de grabar. Entonces me quedó como un debe con él. Igualmente, siempre en el entorno o las vueltas de la música, siempre estaba Mateo haciendo cosas solo o con otros y empezó a serme como más cercano.

-Como músico que es lo que más te atrae de él?

N.P - Por suerte no sé explicarlo, porque realmente lo más valioso del arte no tiene o no se encuentran muchas palabras para decirlo, se justifica por sí mismo. Sí, que lo que admiro de Mateo entre otras muchas cosas es su valentía y su incondicionalidad hacia lo que él quería, creo que nunca se conformaba con algo, nunca asoció el arte, su arte, con la ganancia económica, el necesitaba crear, sacar para afuera ese caudal artístico y no pensaba esto se puede vender o no.

Hoy en día se puede decir que no se dedicó mucho a producirse a sí mismo, entonces, si por lo general después de la muerte se suele endiosar a la persona, con Mateo no fue tan así, siempre fue admirado y reconocido por los músicos aun cuando se lo viera pidiendo plata por la calle. Nunca se encasilló en estilo o forma de música, o movida de tal o cual música, además no encajaba en ningún lado, no con el canto popular, ni con el rock. Además en aquellos tiempos medio radicales o estabas de un lado o del otro, no había término medio, nunca le preocupó estar con unos o con otros, estaba con su música y punto.

Pienso por ejemplo, en el disco de Los Olimareños, “Todos detrás de momo” año 1971, todo el movimiento de música popular estaba para un lado, con una temática que apuntaba a otro lado, focalizada en lo político, y sale un disco impresionante. Mucha gente en ese momento no lo entendió, tuvo que pasar mucho tiempo para que se le reconociera como uno de los mejores discos no solo del dúo sino que de la música popular uruguaya. O sea el arte trasciende el momento social, político o cultural cuando es de verdad.

-Hiciste la transcripción de parte de la obra de Mateo


N.P -
Hice la transcripción de 30 obras de Mateo, un cancionero para guitarra.

-Que le encontraste como guitarrista, o que te impresionó más de Mateo guitarrista?

N.P - Creo que fue un poco todo, convengamos que era también un gran percusionista, pero lo que más me sedujo fue su mano derecha, la parte rítmica, las acentuaciones, afinaciones modales, el rasgueo, el swing, no había otro igual y creo que tampoco ahora lo encontrás. Escuché músicos de otros lados, como Richie Havens por ejemplo, que tenía algo de ese palo, ese acompañamiento rítmico tan particular, pero ninguno como Mateo. Creo que inventó muchas formas de interpretar rítmicamente el candombe, y sin lugar a dudas salimos muchos de esa escuela.




-Jugaba mucho con lo vocal o cómo manejaba la voz.

N.P - Le gustaba mucho jugar con la voz. Si se escuchan sus discos en las diferentes etapas, no solo se escuchan los cambios que trae el paso del tiempo. Cuando escuchás Mateo solo bien se lame, es una voz mucho más lisa; después lo escuchás con Trasante y es otro viaje, otra forma de cantar. Lo escuchas y hay momentos que está al borde, al borde mismo, hay búsquedas bien diferentes de un disco a otro, siempre cambiando, la misma canción incluso la hacía diferente, no se repetía.

-La voz era un instrumento y la usaba tanto en lo rítmico como en lo melódico, muy afro.

N.P - Y sí, primero que lo es, y después que no era un tipo que lo consideraras un gran cantante, para lo que es lo establecido. Supo usar sus recursos vocales y sacarle todo lo que pudo. Y cuando alguien canta de verdad, que uno le cree cada palabra que está diciendo, lo técnico pasa a un segundo plano, la intensidad va por otro lado.

-Cómo surge Mateo X 6?

N.P - Después que murió Mateo, pasó el tiempo y Guilherme de Alencar Pinto empezó a recopilar material, hacer entrevistas para el libro Razones Locas, y dentro de ese trabajo encontró cientos de grabaciones, la mayoría de poca calidad técnica, de recitales, actuaciones casuales, tomas de algún estudio de grabación que habían quedado perdidas y se juntó cantidad de material inédito de Mateo, Guilherme me lo fue mostrando, yo estaba muy cerca de él, había empezado con el cancionero y me quedó la sensación de que esas músicas nunca se iban a hacer en vivo, que tenían una riqueza impresionante y no iban a ser conocidas, porque la calidad técnica no daba para nada.

Entonces, en la medida que me fui metiendo en el “mundo mateístico” por el cancionero, incorporé alguna de ellas a lo que estaba haciendo y me vinieron ganas que esas canciones se hicieran en vivo, sobre todo la veta más acústica. Entonces pensé como sería el “cuadro” para hacer esas canciones y fue el “cuadro” con el que arrancamos; yo les mostré las canciones que se me ocurrían para empezar y quedaron de cara…, además todos medio fanáticos de Mateo y muchas de las canciones o versiones nunca las habían escuchado.

Estuvimos varios meses ensayando, preparándolo, porque era un viaje “salado”, era meterse con la obra de un músico muy grande, además respetándolo a él y sus composiciones. Así arrancó, en la sala chica del Stella (agosto de 1993) con cuatro funciones, donde perdimos plata y cuando pensábamos dejarlo por ahí, surgió la posibilidad de repetirlo en otra sala y anduvo mejor y sin quererlo empezamos a tocar más, a venir más gente, llegamos al interior, tocábamos mucho. (el CD se edita en 2002)

-Son versiones o encares personales, de cada integrante, sobre piezas de Mateo?

N.P - Sin duda tiene que ser así. Además por respeto a Mateo mismo, por su espíritu de innovar, experimentar y cambiar continuamente. Si bien al principio escuchás una canción de Mateo y decís “qué más puedo hacer después de esto, que puedo agregar o cambiar que me guste más”. Pero también está el hecho de ser seis, que te abre el panorama para otras cosas.

-La pregunta es qué haría Mateo hoy o como encararía su música hoy


N.P - Vaya a saber por dónde iría, seguro que iba a ser diferente, además con todo lo que se puede experimentar en posibilidades técnicas, máquinas, computadoras, los estudios de grabación mismo.
En el grupo hay cosas que se fueron dando paulatinamente, empezamos y yo planteaba los arreglos, que canción hacía cada uno, los arreglos de voces, o sea lo grueso del asunto; a medida que fueron pasando los años, cada uno le iba poniendo lo suyo. La idea original de dos percusionistas se va transformando, Juan Carlos Ferreira va incluyendo un set de batería, se va mezclando con los elementos de percusión, es como que se integran, no es poner una batería simplemente, por eso quedamos así ahora, con Martín Ibarburu en batería.

También ocurría que el repertorio original en su mayoría estaba integrado por temas de Mateo solo bien se lame y Mateo – Trasante, más acústico, más crudo. Con el paso del tiempo fue cambiando, son 24 años, todos cambiamos, incluso participaron otros músicos como Ariel Ameijenda que le daba otro viaje, además de todo lo nuevo que se va encontrando. Precisamente, en honor a Mateo no podemos quedarnos en lo mismo.


-El disco que presentan ahora fue grabado en el 2014 en la sala Adela Reta, tiene casi el mismo repertorio que el primero.

N.P - Mateo X 6 no es una banda, es un espectáculo, y es en vivo. Cuando salió por primera vez en formato CD, fue como una recopilación de grabaciones que habían hecho sonidistas amigos directo a dats, no tienen mezcla, todo por línea, digamos que a nivel de sonido es bastante pobre. Este disco que se edita ahora es también en vivo pero con otras condiciones técnicas. Popo Romano se encargó de las mezclas en su casa, con todo el tiempo necesario, por eso la calidad es sin duda más fiel a lo que hacemos y se siente la diferencia de un disco a otro, los mismos temas tienen otro vuelo. Se justifica sacar este disco, incluso del concierto de la Adela Reta pasaron tres años, las canciones que van a escucharse en el Solís, van a tener otras ideas musicales, sin duda.

-Y ayuda también la tecnología actual

N.P - Claro, escuchás un disco y otro y te das cuenta que el primero es más que nada documental y este es totalmente actualizado a nivel técnico. Realmente ahora lo que tenemos que encontrar es tiempo para juntarnos a ensayar ya que por las actividades y compromisos de cada uno es difícil. Lo más lindo es que seguimos disfrutando de hacerlo, es mucho más que el tema profesional, el espectáculo en si está en el disco duro de todos, podemos decir que más que repasar los temas es incorporar cosas nuevas, el núcleo del espectáculo está. El Popo siempre dice “esto hay que seguir haciéndolo”, capaz que ahora nos movemos, más porque nos llaman, porque desde la Adela Reta que no nos presentábamos, pero ese espíritu es lo que mantiene vivo al espectáculo.





-Mateo en alguna momento experimentó con la murga, vos como ves el momento actual, o las murgas en la actualidad?


N.P - Es raro, siempre me preguntan por la murga o el carnaval, o me asocian con la murga, pero yo en realidad solo salí dos años en mi vida en carnaval. Creo que me asocian más por haber integrado el coro murguero de Jaime Roos o por los Mareados, o sea que no se puede decir que soy carnavalero. Tampoco se pude decir que soy un apasionado del carnaval. Yo siento que las murgas están en un período que a mí no me entusiasma mucho, son etapas, no? Siento que se ha unificado mucho la estética murguera. Vamos a ver, este año salen de vuelta Los Saltimbanquis, a ver qué pasa con ellos.

Ahora siento que las murgas están buscando por el mismo lado, que suenan medio parecido, me parece que falta algo que patee el tablero, como fue en otro momento Falta y Resto o la BCG, toda la movida joven en su momento. Es como que escucho diez murgas y no encuentro “personalidades” marcadas. Creo que las murgas se arman con gente que viene de diferentes lugares, como que no hay una identidad, como por ejemplo eran de tal o cual barrio, que había como “el amor a la camiseta” que las definía. Hoy en día se trae un letrista de un lado, un vestuarista de otro, un director de otro, no digo que este mal, pero como que esa “profesionalización”, le resta lo otro.

El producto es bueno, pero le falta el alma, en las murgas cooperativa se siente eso de grupo, de cuadro, de barrio. Yo creo que están en general como en un periodo de expansión, en Argentina en diferentes ciudades hay varias murgas al estilo uruguayo y varias cuerdas de tambores y tienen cursos y talleres de aprendizaje.

-Hablabas de la vuelta de Los Saltimbanquis, cómo los imaginás renovados o con la estética tradicional?

N.P - Y pienso que va a ser un poco mezcla, con innovación pero con aquella impronta de “la Unión”, yo extraño aquel sonido, aquellos coros, más allá que las letras a veces suenan a banalidad, pero eran parte del asunto, esa poesía murguera que para muchos puede sonar “chabacana”.

-Por otro lado el tango, más que nada guitarrístico?

N.P - El tango es realmente apasionante en la guitarra. No puedo decir que soy un guitarrista de tango, pero como docente me he puesto a buscar y tratar de encontrar el trabajo guitarrístico en el tango y cómo aprenderlo y te puede llevar la vida. En estos días empiezo un taller de tango en guitarra y tengo ganas de hacer un libro o una serie de DVD, o curso por internet.

-Si hoy te dan la posibilidad de hacer o desarrollar un proyecto, en la guitarra como instrumentista o como docente- investigador, que elegirías, o a que dedicarías todo tu esfuerzo o trabajo?

N.P - A nada (risas), no me gusta dedicarme exclusivamente a una sola cosa, me gusta desparramarme en todas las posibilidades que tenga, no solo en la música sino que en otras cosas, como la fotografía. Como que me interesan todos los géneros de música que hablamos pero ninguno me llevó a la dedicación exclusiva. No soy especialista en ningún género, y me siento bien así. Te puedo decir que trato de disfrutar el tiempo que tengo y abrirme a lo que me gusta.

Me llaman mucho la atención los instrumentos de cuerda, la percusión también. Ahora me trajeron un Tres cubano y estoy “recolgado” con él. Me gusta usar instrumentos que tienen un origen muy concreto, en otro tipo de propuesta, ahora por ejemplo en el dúo con Mandrake Wolf que estamos haciendo el disco Primitivo, uso el tres más que la guitarra y Mandrake no hace son que digamos.

- Como guitarrista, si tenés que elegir a algún músico?

N.P - Muchos, muchos, por todos lados. Joao Gilberto, para mí, es un tipo que me abrió una puerta a una estética distinta, uno escucha sus discos de hace cuarenta años y parece que hoy está haciendo lo mismo, pero es como la búsqueda de la perfección, como que dentro de ese mundo sonoro tan sutil ha tenido un desarrollo y ha llegado a un grado de síntesis impresionante, eso de tocar cada vez menos pero que a su vez es tocar o decir cada vez más, para mí es un mago, lo que hace con la viola…, capaz que hace un toquecito y vos sentís todo. Admiro mucho esa capacidad de que con lo mínimo te pueda ofrecer tanto. No es de esos tipos que tocan mil escalas a toda velocidad, él en su viaje como súper zen, a todo lo que escucho de él le encuentro mil sutilezas nuevas.

-Era una de las grandes influencias de Mateo, como la música oriental.

N.P - Y si también me he pasado escuchando a Jorge Ben, la mano derecha de Jorge Ben. Para mí también es increíble lo que hace, dónde está acentuando, es increíble hay que escucharlo y re escucharlo y te seguís preguntando: “que hace este tipo”!!!

-Y la guitarra eléctrica?

N.P - No, nunca toqué guitarra eléctrica, no sé porque, pero no me tira, en parte también porque no soy el típico solista, nunca estudié escalas, siempre me gustó otro palo de la guitarra que el de solear, y como que la guitarra eléctrica te tira más para ese lado, no. Es como que me gusta más jugar de Robin que de Batman, como que a veces me gusta más escuchar y ver lo que está pasando atrás y no en lo más visible.

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