Los Olimareños 1984

foto aldo novick, 1984
foto aldo novick, 1984

Los Olimareños

El regreso de Los Olimareños; recital realizado en el Estadio Centenario la noche del 18 de mayo del '84. Finalizado el espectáculo, inmediatamente viajamos a Buenos Aires para hablar directamente con Pepe y Braulio; éste es el encuentro, la opinión del dúo acerca de esa noche y sus repercusiones. Entrevista realizada por aldo novick y publicada en la revista Nueva Viola ese mismo año.

 

-¿Cómo se sienten en este momento luego de todo lo que han vivido en las pocas horas que estuvieron en Montevideo y los comentarios posteriores al espectáculo?

Pepe: -Todavía nos desborda la emoción; habría que poner a cualquiera de las cincuenta mil personas en nuestro lugar para saber qué se siente.

Braulio:-Yo quisiera saber si serían ellos capaces no de cantar, sino de hablar, porque para nosotros eso representa la cosa más grande que hemos vivido en veintidós años de trabajo. Y esto nos demostró que nosotros no somos un mito. El diálogo diario que teníamos ahí en la calle con la gente es lo que demostró que Los Olimareños fueron vistos como seres humanos, como tipos, como hombres y esto es lo que hace que Los Olimareños trascendieran y que la conducta de Pepe y Braulio es coherente con la línea del canto.

P:-O ha tratado de serlo.

B:-Nos pudimos haber equivocado como todos, sobre los errores se aprende. Yo pienso que más que un encuentro de música de cosa bien afinada, de perfección, para nosotros era un encuentro más como hombres que como artistas, un encuentro con nuestra identidad, que habían querido borrar.

P:-Veníamos con mucho cansancio, con poco tiempo, pero lo que más nos impactó, lo que nos fundió, fue la emoción. Además nunca pretendimos hacer un recital formal, bien hecho, porque sabíamos que era imposible y además se largó el agua, se mojaron las guitarras.

B:-Los hechos desbordaron a todos; creo que demasiado bien la sacamos a la cosa, gracias a la colaboración de toda la gente nueva del canto y de la propia gente que se portó maravillosamente, no hubo que lamentar nada.

P:-Muestra la conducta civilista, de la educación de nuestro pueblo.

B:-Tuvimos una experiencia que nunca habíamos tenido.

-¿Alguna vez habían cantado para cincuenta mil personas?

B:-¡Nunca!

P:-Pero cuarenta mil una vez en Mendoza; era un festival en el que participaban varios.

B:-Pero Los Olimareños solitos emocionalmente ante cincuenta mil personas nunca, y nos alegra que esto haya sido en nuestro país y en estas condiciones. Es el mayor premio que hemos recibido nosotros, como seres humanos y como trabajadores del arte.

-En determinado momento la conferencia de prensa se tornó agresiva. ¿Ustedes lo notaron?

B:-No. Yo lo que lamento es que lo que se conversó después no se haya preguntado ahí, tuvieron oportunidad de hacerlo, para poder entablar una polémica con toda la libertad, porque somos defensores de eso, lo hubiéramos hecho así como lo estamos haciendo contigo. Nueva Viola es el primer órgano de prensa que viene después de todo esto que ha ocurrido, y para nosotros es muy importante porque se hablaron muchas cosas pero nadie había venido hasta ahora. Sabemos que si vamos a Uruguay y convocamos a una conferencia de prensa no sería positivo. Ya vamos a tener oportunidad en julio, cuando vayamos a vivir a Uruguay, de charlar, de desmitificar tanta cosa que dicen que está mistificada, porque nosotros no creemos en la mistificación y creo que la gente tampoco.

-¿Qué significa para ustedes el maestro Lena?

P:-Siempre fue uno más de Los Olimareños y lo sigue siendo.

B:-Algo importante es que con Lena aprendimos juntos a trabajar, a construir juntos y eso es una cosa importante.

P:-Lo mismo con Víctor Lima en aquella época.

B:-Con el Laucha, un tipo que respetamos y queremos con un amor profundo como hombre y artista.

P:-Por ahí hay una cosa muy linda que leí en la revista y la dice Rubito y es que: “aquí no hay discípulos ni maestros sino trabajo compartido”.

-¿Lena es una cosa y Los Olimareños otra?

B:-No. Eso se malentendió. Yo dije “Lena vale por sus propios valores, no porque Los Olimareños le canten sus canciones”. Lena vale porque vale y eso se malentendió, de acuerdo a lo que he leído, a las cosas que me llegaron. Hay una cosa entrañable con Rubito -aparte del trabajo- como para que estemos haciendo separaciones que no existen.

P:-¡Yo no sabía esto!

B:-Bueno, sí, pero ya veo por la pregunta que me hace él que eso es algo que dije yo.

-Todo lo que te pregunto es para dejar claro aquello que pueda haber quedado confuso.

B:-¡Tá bien!¡Tá bien!

-¿Qué piensan de ADEMPU?

B:-Mirá, loco, nosotros estamos en un reconocimiento total con ellos. Lamentamos el poquito tiempo para hablar que tuvimos, porque al principio hubo malentendidos de organización, pero son cosa que pasan porque nos desbordaron. Yo le decía a Mauricio (Ubal) cuando vino: “si nosotros somos capaces de dialogar a través de una canción después de 10 años de ausencia, ¿cómo no vamos a ser capaces de dialogar personalmente?”. Eso demuestra la cosa, los hechos.

-¿Cuál es la relación actual entre Braulio, Pepe y Alfredo?

B:-¡Buenísima! De una hermandad como tal vez no la había antes, y no sólo con Alfredo: con Daniel, con Numa, El Sabalero, Marcos, Yamandú Palacios… ¡Y si Alfredo fue el primer tipo que nos vino a dar un abrazo en el aeropuerto!

P:-Fue el primero que abrazamos allí, que me dijo una cosa lindísima: “¡Qué pueblo lindo tenemos, Pepito, qué pueblo lindo!”.

B:-O sea, loco, que eso es in-des-truc-ti-ble, indestructible, que lo sepan. Es indestructible. Porque somos hijos del mismo vientre y del mismo huevo ¿te das cuenta? No queremos mistificar la cosa. Justamente estamos tratando de desmitificar. Nosotros somos unos luchadores de la vida, defensores -como Alfredo, como todos- justamente contra ese mito y hoy actualmente el Hombre moderno, el cantante popular latinoamericano está tratando de desmitificar todas esas cosas que no sirven. Que se le vea al cantor como Hombre, y es una tarea diaria que se está haciendo. No solamente el canto popular uruguayo. Todos, todos. Los frutos se van a ver más adelante. Nosotros sabemos que cuando lleguemos a Uruguay será cosa de reconstruir entre todos, de ir viendo la cosa.

P:-Pero que nos dejen ir, que es lo que queremos nosotros. Que nos dejen andar por las calles antes de armar polémica.

-¿Cómo se sienten ahora que ha quedado el exilio atrás? ¿Qué se siente decir: “Llegué a Montevideo. Canté ante cincuenta mil personas”?

B:-Mirá, loco, para mí no es porque hayan sido cincuenta mil personas. La presencia nuestra ahí en ese estadio que rebasó todo, a mí me limpia el alma de una cantidad de desgarraduras y de cosas… (muy emocionado)

P:-Y a mí también.

B:-Bueno, tá, lo estoy diciendo por los dos. Digo, nos limpió de una forma que lo vamos a demostrar cuando empecemos a hablar. Lo que pasa que esto desbordó a todos. De esto no creo que se vaya a hablar un mes, dos, tres, cuatro; el pueblo –no solamente Los Olimareños- vamos a tener pa’comentar mucho eso.

Porque fue un hecho muy trascendente, no solamente artístico. Es una cosa que está mucho más allá, hasta un misterio había en eso. Yo pensaba, a veces, de repente la gente piensa que nosotros vamos a bajar en nubes, colgados de luces. No, justamente quisimos aparecer como nos fuimos. Pienso que eso los hechos lo demostraron. Nos podemos haber quedado cortos en el repertorio, macanudo; pero fijate vos ante ese encuentro que para nosotros representaba el volver a la vida, restablecer el contacto, el diálogo que nos habían querido quitar.

P:-¿Fueron 16 canciones, no?

B:-Sí. Bueno, que al final si dijeras nosotros fuimos, cantamos tres canciones y…

P:-Dieciséis canciones y el espectáculo entre que te ponés un paraguas y cosas, duró dos horas. Pero, claro, había gente que había estado esperando mucho, ahí. Cansada también. De pronto se sintió ofendida por eso, no sé. Y hay una falta de tiempo, además.

 

fotol ado novick, rambla de Montevideo, 1984


B:-Los acontecimientos ustedes saben que nos están rebasando. Después de diez años, un día llaman por teléfono y nos dicen: “Loco, se pasan los discos de ustedes en el Uruguay”. ¡Ah! Y vos te hacés programa como tipo, de ciertas cosas. Un día te borran con un decreto y otro día te dicen no. Pero no nos engañemos. Esa conquista de la desproscripción la consiguió el pueblo. Yo dije “Ustedes nos cincharon, ustedes nos trajeron”.

P:-Y no nos queremos pelear entre nosotros.

B:-Porque no conduce a nada, eso. Sin que esto no quiera indicar que hay que tener mucho cuidado con estas cosas. Si esto fue un error, de parte no sé de quién, que nos dejen llegar y que nos pregunten personalmente. De repente la gente quería que nosotros cantáramos tres horas, pero nosotros no aguantábamos más. No pudimos -tal vez- corresponder a la exigencia.

P:-Mentalmente hubiéramos estado toda la noche allí.

B:-Y estuvimos hasta que nos fuimos; lo que pasa es que es muy bravo, después de tener todas las desgarraduras y encontrarse que un día el pueblo te dice… y te lleva de tu lugar… y te arranca y te pone ahí… loco… emocionalmente…

-¿Se enteraron ustedes que en la platea Olímpica estaba presenciando el espectáculo el general Líber Seregni?

P y B:-Sí.

B:-Nosotros pedimos a la organización… Que se entienda también que acá no hay ninguna empresa atrás. No vamos a empezar a dar cifras de lo que costó el escenario y una cantidad de cosas, porque ADEMPU las sabe. ADEMPU puede contestar por nosotros muchas cosas si hay dudas en eso. Ellos saben -como músicos y trabajadores del arte que son- lo que cuesta eso. Sí, nosotros pedimos que se invitara a Líber Seregni y a Silvia Ferreira. O sea, estamos tratando de romper justamente esa cosa que en este momento no conduce a nada. No vamos a hablar de cuál es el enemigo, si todos sabemos cuál es. El destructor de la vida lo tenemos enfrente.

-Sobre la respuesta anterior, vale aclarar -en 2019- que si hubo una empresa, productor que organizó el concierto y fue el señor Edmundo San Martín, se puede confirmar cen los permisos municipales y alquiler del Estadio. En cuanto a ADEMPU no tuvo nada que ver con la organización, solo realizaron la seguridad del escenario y camarines, y fue acordado para calmar el ambiente, bajar la pelota la piso, diciendo bueno por lo menos los metemos a cuidar y que figure ADEMPU en algo. Muy diferente a lo ocurrido con Zitarrosa y Viglietti donde ADEMPU organizó todo.

-Ustedes quieren enviar un mensaje al pueblo uruguayo, en este momento que están más tranquilos y que han…

P:-No estamos muy tranquilos, todavía.

-Bueno, ha pasado el espectáculo son conscientes de errores, saben las críticas que hubieron y ahora tienen la oportunidad de decir lo que realmente querían decir.

P:-De pronto nos quedamos cortos, porque nosotros nunca fuimos grandes oradores.

-¿Qué dirían ustedes, en este momento?

B:-Que nos esperen que vamos a llegar dentro de poco a vivir al Uruguay y que vamos a retomar aquel diálogo que teníamos diario en los boliches, en la calle, con el vecino, con el familiar, con el amigo, con el periodista, con todos y ése va a ser diálogo; entonces, si hay alguna crítica la va a hacer la gente pero con otro sentido, con el sentido de estar diciendo moralmente las cosas frente a frente, charlando con nosotros como estuvimos siempre, charlando, hablando, porque el diálogo es esencial desde el punto de vista de convocatoria de un escenario, pero es muy importante desde el punto de vista personal.

P:-No es que nos molesten las críticas, porque siempre las hemos tenido. Lo que nos molesta es cierta cosa que no sabría definir.

B:-A mí lo que más me molesta es que no se hubiera dicho ”¿Cuándo vienen, ustedes? ¿Cuándo vuelven?”. “Tal día”, le vamos a decir. “Bueno, loco, tenemos algunas cosas pa’conversar ¿Vamos a conversarlas?”. “Sí, vamo’a conversarlas”. Y las conversamos donde sea. Porque esto es nuevo, ¿te das cuenta? Esta vivencia en que estamos nosotros… bueno, ustedes la saben también, es retomar una cantidad de cosas que, de repente, nosotros no estábamos preparados.

No se olviden que diez u ocho años de exilio a ti te hacen perder vivencias, y ésta comunicación, en la práctica, con los uruguayos afuera, de repente, sí es emotiva, pero de repente a nosotros nos parecía que ellos la retomaban porque ellos también están marcados -los que viven fuera del país- por otra sociedad que siente y vive de otra forma. Nosotros, sin querer, de repente vamos tomando cosas de esa sociedad, que te van marcando; pero el pueblo nos fue indicando cosas y nosotros fuimos atenciosos y las fuimos recogiendo; a veces nos equivocamos, a veces no.

P:-¿Que fuimos más cálidos o menos cálidos que antes…?

B:-Bueno, eso puede ser. O sea, nosotros no ponemos en juicio de que no, ¿te das cuenta? Pero yo quiero que entiendan otras cosas, también.

P:-De pronto uno, tal vez, este… porque nos moríamos de ganas de llorar arriba del escenario.

B:-Sí… Yo no podía hablar.

P:-Entonces, claro, si nos poníamos a llorar ¿iba a ser más cálido?

B:-De repente trasmitíamos más con un llanto, ahí arriba ¡yo qué sé!

P:-¡O de repente esperaban que lloráramos y no cantáramos! Pero había que armarse para cantar. ¡Y qué mal se cantó! Pero vos tenías que armarte, tenías que sacar fuerzas -no sé de dónde- para cantar. De pronto, bueno, eso resultó poco cálido, tal vez, yo no sé, estoy diciendo cosas al aire.

 

Pepe Guerra, 1984, foto aldo novick


-Muchachos, yo les agradezco mucho y realmente para nosotros esto era muy importante. Venir a recoger…

B:-Para nosotros también. Mirá…

P:-Para nosotros es mucho más importante que para ustedes.

B:-Es mucho más importante porque justamente queremos medirnos en la dimensión que somos.

P:-Todos los exiliados cuando volvamos y cuando estemos adentro todos juntos, bueno, sí, de pronto a Los Olimareños se los olvida porque son “poco cálidos”.

B:-Pero eso lo vamos a ver con el tiempo.

-No creo que se los olvide así nomás. Los Olimareños son Los Olimareños.

P:-Pero yo asumo esa responsabilidad. Y chau. Y tarariras a un lado y bagres a otro ¿me entendés? Y si Los Olimareños caen en los bagres, a los bagres. Y si aquel caen en las tarariras, ¡pa’las tarariras!, que son mucho más ricas de comer.

B:-Escuchame una cosa: yo lo único que te pido a vos y a la gente que no es de nuestra generación que miren cuando vuelvan todos los exiliados como nos miran a nosotros: como hombres, nada más.

P:-Que traten de mirarnos como antes éramos.

B:-Claro, porque, yo qué sé, la cosa generacional a veces pesa, también. Porque, bueno, no te olvides que nos tienen diez años separados. Que, aunque nosotros no lo reconozcamos, han roto una cantidad de cosas. Y por eso esta pregunta tuya es muy importante. Porque han logrado destruir cosas que tenemos que volver a conquistar, aún a seguir conquistando, con la perseverancia…

P:-¡Pero han destruido de todo! Y ojo que por ahí, de pronto, viene la cosa.

B:-De repente a nosotros nos han destruido desde ese punto de vista y no nos damos cuenta.

P:-Han destruido cosas que, de pronto, a vos te parece que es una pavada, que ahí no está metido el enemigo. Y, sin embargo, de pronto está. Es importante que nos dejen estar viviendo allí. Descansar, por sobre todas las cosas. Porque una cosa es llegar tranquilos y otra cosa es llegar como llegamos nosotros que te vienen pegando las cosas ta,ta,ta,ta, ligerísimamente, muy rápidamente. Entonces eso es bravo. Los acontecimientos para Los Olimareños se dieron así: ta,ta,ta, todo tan enseguida. Por una cantidad de cosas, sociológicas, políticas, de todo ¿me entendés? O sea, no somos nosotros, es la situación que se está viviendo tanto acá, en la Argentina, como en Uruguay. Es el pueblo que participa. El pueblo ha rebasado hasta a sus mismos dirigentes. Entonces de pronto el pueblo nos rebasa a nosotros también.

B:-Por eso; pero nosotros, al llegar de vuelta, como siempre, aprendimos del pueblo, tengan la seguridad que vamos a seguir aprendiendo. Esto es lo importante. La gente de nuestra generación que te pescó justamente en eso que vos decís que sentís que es frío, habría que conversar de otras… “¿Te acordás en el año -yo qué sé- ’70 cuando estuvimos en el Teatro del Cerro allá, qué tal andábamos…?”. “¿A vos qué te parecieron estas cosas?”, a ver qué dice. Entonces enfrentar las dos realidades. Esto es importante, pienso yo. Y sacar en limpio. Porque yo te digo: tenemos que ir reconstruyendo todo lo que destruyeron. Tenemos que empezar a reconstruirlo pero entre todos, en un diálogo fraterno.

P:-Mirá que en toda esta conversación no se está defendiendo a Los Olimareños, que quede bien claro, ¿eh?

B:-Al contrario.

P:-Al contrario. Los estamos echando medio abajo pa’ver si sacamos algo en claro.

-En el mes de julio ustedes irían a Montevideo.

B:-Pensamos que sí; a vivir.

-¿Y ahora qué es lo que tienen planificado? ¿Cuál es la actividad?

B:-Ahora tenemos que seguir. Vamos a Córdoba, a Entre Ríos -cerca de Paysandú-; parece que ahí hay una expectativa muy grande porque estamos frente a Paysandú…

P:-Vivimos en un despelote.

B:-Después volvemos a Venezuela, a Ecuador, o sea, en toda esta misma gira, y nos vamos a Méjico a poder recomponer nuestras cositas, juntar nuestras maletas. Eso es lo que yo quiero que entiendan, también. Uno programa cosas; porque es lógico, sino, no podés vivir como tipo. Para mantenerte vivo tenés que -por lo menos- programarte “bueno, voy a vivir dos años acá”. Nosotros hemos andado -hace diez años- de gitanos. Antes, nosotros salíamos de la casa que es la patria, la casa que es el país, que es nuestra gente, y volvíamos.

P:-Siempre estuvimos saliendo y volviendo. Pero tenías un lugar de regreso.

B:-Exactamente. Y ahora hace diez años que no tenemos…

P:-Un nido, tenías; como un pájaro, un nido.

B:-Hace diez años que no tenemos un lugar de regreso. Y los pájaros que vivieron juntos, cuando uno se va del nido, el otro nunca más vuelve a verlo. Nosotros, aparte de Los Olimareños, somos Braulio, somos Pepe; somos personas autónomas, tenemos nuestra forma de ser distinta, pero nos comunicamos con una cosa que está más allá, que es hasta una cosa misteriosa que ni él ni yo sabemos, pero sabemos que estamos de acuerdo y eso yo creo que…

P:-Que es lo fundamental.

B:-Es lo fundamental. Y es lo fundamental que estamos de acuerdo con la gente del Uruguay y lo sabemos también. Por eso el diálogo es importante afuera del escenario.

P:-Porque cuando alguien está criticando a Los Olimareños, está criticando a una línea, a una actitud…

B:-A una cantidad de gente que es lo mismo que nosotros.

P:-Está criticando a Zitarrosa, a los del canto popular uruguayo…

B:-A lo defensores del canto popular de hoy. Entendámonos en eso. A nosotros no nos molestan las críticas. Al contrario. Pero que sean valederas y morales, desde este punto de vista que estamos viendo.

P:-Que no sean malintencionadas. Porque el enemigo está en todos lados. Ahí hay una canción en Araca, que es casi toda la cara del longplay, Florentino y el Diablo, donde un cantor siempre tiene que enfrentarse con algún diablo; y los diablos están por todas partes disfrazados de cualquier cosa.

35 años después

El espectáculo fue grabado en vivo y editado por el sello Ceibo, que pertenecía en ese tiempo a la empresa Palacio de la Música. En la contratapa del longplay se expresa: “Como consideramos que este disco es patrimonio del pueblo, todos los derechos que el mismo produzca serán destinados a las necesidades más urgentes del pueblo uruguayo...al cual pertenecen. Braulio López - José Luis Guerra.”

Paco Bilbao, representante de Los Olimareños, escribe en la hoja adjunta al disco su versión sobre los entretelones del espectáculo. Nombra a gente del sello, a un empleado del empresario que organizó y financió el concierto; ese empleado fue el vehículo que el empresario utilizó para filtrarse en el Canto Popular en plena dictadura. Conseguía que le levantaran la censura a determinados artistas y, luego de realizado el concierto, los volvían a prohibir. Tenía relación directa con el Departamento de Inteligencia de la calle Maldonado. Son muchas historias y anécdotas conocidas en el ambiente, que repasamos en su momento con Germán Araújo y músicos de ADEMPU. Entre ellas podemos agregar la del grupo chileno Quilapayún, donde también estuvo involucrado el mismo empresario.

Luego de tantos años en el exilio, Pepe y Braulio podrían desconocer la interna de la organización del regreso, en el cual se recaudaría una cifra interesante, quiero pensar eso, por lo cual creo que el dúo desconocía muchos entretelones y nada tuvieron que ver; tampoco ADEMPU.

Luego de tantos años de exilio, fueron apenas unas pocas horas las que permanecieron en el país, pero alcanzaron para notar que el clima no era el adecuado, y por lo que transmiten las palabras de Pepe y Braulio en esta entrevista, no ignoraban que muchas cosas no se estaban manejando adecuadamente.

Notas publicadas en tranvias.uy sobre Los Olimareños y Pepe Guerra:

 

http://tranvias.uy/letra/entrevistas/item/pepe-guerra.html?category_id=15


http://www.tranvias.uy/musica/item/los-olimarenos.html

 

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