Rubén Rada

Rubén Rada - foto aldo novick
Rubén Rada - foto aldo novick

Rubén Rada nació en Montevideo el 16 de julio del '43. Integró la murga La Nueva Milonga, la comparsa Morenada, Los Hot Blowers, el grupo de Pablo Ferreira, Santiago Luz, César Zagnoli, El Kinto, Tótem y Opa. Participó como invitado en grabaciones o espectáculos con una larga lista de artistas. Tiene más de 40 discos editados. Recibió un Grammy en el año 2011.

aldo novick

entrevista realizada en 2012

H.Fattoruso, R.Galetti, R.Rada, U.Moraes, H.Buscaglia, E.Mateo, O.Fattoruso, J.Gadea - foto aldo novick, 1989


- El 10 de noviembre de 2011 te entregaron un Grammy. Fuiste a recibirlo con toda la familia.

RR - Sí. Fue una emoción impresionante. Siempre hice todo solo, nunca me ayudó nadie. Ver que Uruguay estaba ahí en los Grammy y haberlo ganado me dio mucha alegría, para que los músicos uruguayos nuevos sientan que realmente se puede llegar; así como llegó Drexler a los Oscar.

Siempre comento que Argentina está en el culo del mundo y nosotros estamos atrás del culo. Te cuesta muchísimo llegar. Me sentí muy contento, si no hubiera sido por internet y porque el mundo se globalizó, de repente nunca hubiera ganado un Grammy. El programa Encuentro en el Estudio, de Buenos Aires, ayudó mucho, se vio en todas partes, y eso ayudó a que se dieran cuenta que el Negro Rada existía. Recibí el premio a los 68 años de edad.

foto aldo novick


- Con los años y mirando hacia atrás lo difíciles que son las cosas para los uruguayos y fundamentalmente para los músicos, en un momento como ése, estando en Las Vegas yendo a recibir el premio ¿uno se va volviendo más emotivo?

RR - Yo no. Porque a mí las cosas me pasaron tarde; la emoción que podía tener la tuve con El Kinto, con el Tótem, con Opa, con los Hot Blowers; después me convertí en un veterano que seguí luchando y grabando discos y reinventándome con Richie Silver y cosas nuevas.

Pero la emoción que debería haber tenido cuando recibí el Grammy, si me lo hubieran dado cuando tenía 40 años, se me hubieran caído las lágrimas. Cuando lo recibí estaba tan tranquilo que entendía que era algo necesario y que lo merecía; no es por vanidoso, es porque he trabajado con los mejores músicos del mundo, sé lo que hacen, sé lo que tocan y sé que no estamos lejos. Ni yo, ni los Fattoruso, ni Leo Maslíah, ni Urbano, ni todos los otros grandes músicos que hay en este país estamos lejos de lo que pasa con la música, en el mundo.

Cuando uno ve que la gente de Centroamérica recibe los Grammy, ellos están cerca de Estados Unidos, son muy comerciales, no tienen otra idea que no sea la del comercio, la de vender muchos discos, la de reiterarse y repetirse con las letras… Cuando fui a Las Vegas vi que era todo público mejicano que consume canciones simples y eso es lo que pega.

Nosotros, somos un país que no vende discos, nos preocupamos más por la obra, por hacer una obra buena, y mostrársela a los músicos. Siempre cometí el error de hacer música para los músicos. Hasta que un día me di cuenta y me grabé Quién va a cantar, gané plata y me pude comprar mi casa.


- Recién nombrabas al programa Encuentro en el Estudio, de Lalo Mir; en ese lugar donde se graba Encuentro –donde hay viejos ingenieros de sonido trabajando-, ese Estudio Ion tiene su historia.

RR - Yo ahí grabé Tótem; en dos días: el primer día tocamos todo y el segundo día me canté todas las canciones. ¿Sabés lo que es cantar todo un disco en un día? Con Useta, con el Gordo Rey –pobrecito, que se fue-…

También grabé mis primeras dos canciones: una que hice para Osvaldo Fattoruso -Amigo mío- que está en el disco Las Manzanas, con Malvicino –que me hizo un arreglo-. Trabajaba -en la época de Los Shakers- como Aros Rada, porque para cantar rocanrol era difícil hacerlo con el nombre Rubén.

Andaba con un aro y me acompañaban Los Shakers con gorras y nos presentábamos en un programa que se llamaba Ritmo y Juventud. Grabábamos todos esos programas ahí, en los estudios Ion. Ahí también grabé La Banda, con Aguirre… Ion para mí tiene su historia. Y Da Silva y Acedo –que es dueño e ingeniero- son los dos canosos más simpáticos del mundo.

- ¿Seguís teniendo el saxo y la trompeta?

RR - Trompeta siempre tengo. Tengo dos o tres. En algunos discos, toco. En el disco de Nicolás Arnicho toco la trompeta. Ahora grabé unas cosas mías con Montemurro y en los finales toco unas trompetas.

- ¿Cuántos años con el Lobo Núñez?

RR - En la época de Mateo conocí al hermano. Al Lobo lo conozco cuando empezamos a tocar con mi banda en Buenos Aires… hace más de treinta y pico de años que estamos juntos tocando.

Rubén Rada & Lobo Nuñez - foto aldo novick

- ¿Cómo es trabajar con Cachorro López?

RR - Profesional. Lo más profesional que he hecho en mi vida. Podés discutir algunas cosas, algunos temas que no te gustaron cómo habían quedado pero después viendo el resultado, el talento que tiene para lo comercial…

Yo le dije: “Mirá, quiero grabar un disco y ganar plata. Estoy podrido de ser un músico de elite. Quiero ver cómo se hace para vender discos”. Me dijo: “Bueno, tráeme las canciones y no vengas al Estudio”.

Entonces el tipo hizo unos arreglos… Cuando le di Cha, cha, muchacha –que se lo canté en un casetito, con unos arreglos con la boca- se lo di y me dijo: “Éste va a ser el tema del disco”. Agarró ese tema y lo mandó a mezclar a Estados Unidos. Y ese tema arrasó en Argentina; tuvimos la mala suerte que estaba el corralito en aquel entonces en Argentina y perdí de ganar –sin embromar- medio millón de dólares.

Porque fue tan exitoso como El amor después del amor, de Fito Páez. Sonaba en todas las discotecas, en todos los canales de televisión… La gente me decía: “Negro, te quiero contratar pero no puedo sacar la plata del Banco”. Hasta el día de hoy la sigo tocando, en los conciertos, y es un éxito, así como también Muriendo de plena.

- En la época del Tótem Eloísa fue uno de los temas más bailados en Uruguay, en momentos en que la gente bailaba con conjuntos y no con discoteca. ¿Qué sentía un músico cuando veía –por ejemplo- un gimnasio como el Olimpia, La Cabaña –el club Montevideo- lleno de gente, que se llenara la pista y que la gente bailara y disfrutara con temas como ése, como Biafra…?

RR - Sentir no sentíamos nada raro porque no teníamos la competencia que hay ahora de la discoteca. Es más, yo toqué con Pablo Ferreira, con Santiago Luz, tango con Zagnoli, toqué con una cantidad enorme de gente y ya estaba acostumbrado a que la gente bailara con la orquesta.

Pero lo que pasó con Tótem fue increíble. Nosotros debutamos tocando en el club Rampla Juniors; estaba todo el mundo parado. Arrancamos con la banda, volaba; quedaron tan asombrados todos los pibes que quedaron parados frente al escenario. Terminamos de tocar y fue una ovación tremenda de todos, pero nadie bailó.

Todo el mundo se enamoró del toque, de cómo nos movíamos todos; era un escandalete, eso. Después empezamos a salir mucho en los diarios, en todos lados y haciendo un montón de bailes. Lo de Tótem fue maravilloso, pero no ganábamos plata. Pagábamos el sonido, la camioneta que nos trasladaba y nos quedaban 50 dólares a cada uno –cuando cobrábamos 1000 dólares-. Después no nos querían pagar 1000 dólares porque decían que nos creíamos que éramos artistas internacionales.

 

foto aldo novick


- La experiencia de Tótem en BARock no fue buena.

RR - La primera no, nos tiraron con todo; hasta con los hijos, nos tiraron. Piedras, plantas, vasos, nos tiraban de todo. Entonces le dije a Useta: “Mirá voy a cantar un blues”. Y me puse a improvisar un blues, sin letra ni nada. Y entré a largar todo el caudal de voz que tenía en aquella época y quedaron pasmados. Terminé de cantar el blues y se vino abajo todo. Empezaron a aplaudir. Saqué el dedo pa’fuera -como diciéndoles “¡Métanse las piedras en el orto!”- y nos fuimos del escenario.

Después con el tiempo me encontré con –no sé- más de ciento y pico de personas, que me dijeron: “Negro, yo fui uno de los que te tiraba piedras; te pido disculpas, loco.” Lo que pasa que atrás venía Vox Dei y Pescado Rabioso, que eran las dos bandas que estaban matando.

- En el ’86 –por ejemplo- en Buenos Aires Rock le pegaron una pedrada a Miguel Abuelo; y siguió cantando, con la cara ensangrentada…

RR - Increíble.

- En la época del Tótem había una persona que jugaba un rol fundamental…

RR - Para mí Eduardo Useta y Alfonso López Domínguez.

- Eso te iba a decir. Alfonso fue un adelantado.

RR - Fue el que hizo todo el trabajo de Tótem. ¿Sabés lo que hacía? El tipo esperaba los micro en Avenida Agraciada –que venían de Colonia, de Florida…- y se subía a los micros y repartía volantes. Iba a todas las radios, conseguía notas en los diarios, le puso un amor… Él y De la Sierra –que colaboraba con él-. López era muy político: “De la Sierra, vaya a tal lado…”; era del Partido Colorado.

- Tenía la escuela de la actividad publicitaria de los partidos tradicionales.

RR - Claro, claro. Sin López Domínguez, no hubiera pasado nada. Después, lo que expresó Castillo nos ayudó mucho. Rubén Castillo dijo: “La música uruguaya se divide en antes y después de Tótem”.

Manolo Guardia - Mario-Brassi - Lobo Lagarde - Ethel - Rubén Rada - Eduardo Mateo , 1967


- ¿Cómo te encontraste por primera vez con Rubén Castillo?

RR - Lo veía siempre porque yo trabajaba en el programa de Canal 12 El Show del Mediodía. Estaba él y Marisa Montana -que tenían una novela-, los domingos tenía Discodromo Show. Lo conocí en el canal, él me veía actuar con Cacho de la Cruz y me llevó a su programa. Yo tocaba con El Kinto con un banco de bar, lo daba vuelta como si fuera un atril y ponía una conga adentro.

Tocamos y grabamos todas las canciones en Sondor; hacíamos playback en el canal. De ahí Píriz sacó todas las grabaciones que tenía él en Sondor y se las llevó, las limpió en Buenos Aires y editó los discos Musicasión 4 y ½ y Circa. Yo nunca grabé un disco con El Kinto. Posiblemente en Circa se hayan metido en el Estudio a grabar algunas canciones pero yo ya no estaba ahí.

-¿En qué año fue tu primera experiencia ingresando a un estudio de grabación?

RR - Fue en Antar Telefunken. ¿Te acordás de Antar Telefunken?

- No.

RR - Estaba en la calle… donde estaba la vieja Mutual, el tablado de la Mutual… ahora no me puedo acordar cómo se llamaba la calle… Ahí grabamos con Los Hot Blowers. Ahí grabé Angélica -que después saqué en Ritchie Silver- y Mil cariños.

-¿En qué año, te acordás?

RR - Habrá sido por el ’57, ’58.

- Así que en los ’50 ya te habías integrado a Los Hot Blowers.

RR - Sí, por el ’55 -’56; estaba con Ringo Thielman en piano, Moisés en guitarra, un cuñado o primo de Bachicha –Guillermo Facal- que tocaba el bajo, Tito Caballero, Chocho Pauline, Cacho de la Cruz… Estuvo Hugo Fattoruso y después se fue. Al tiempo me encontré con Osvaldo Fattoruso tocando ahí.

Osvaldo Fattoruso & Rubén Rada, 1990 - foto aldo novick


- ¿En qué momento comenzás a componer?

RR - Empiezo a componer cuando me dejó una novia. Se llamaba Susy. Un día llego a la puerta de su casa y se estaba besando con un primo de ella. Y entré a patear latas por la calle, cantando “Susy, sos mi amor…”. Me fui a la casa de Ringo Thielman –que vivía en La Comercial, en la calle Justicia-. Ahí estaba con el piano y me puse a componer.

También influenciado porque había escuchado el Love Me Do de Los Beatles. Creo que todos empezamos a componer a partir de Los Beatles; cuando ellos aparecieron empezó una idea nueva de componer. Compuse Amigo mío y una cantidad de canciones…

- Con los temas de Tótem, ¿cómo hacían la selección al entrar a un Estudio?

RR - Ahí el que realmente tiene todos los laureles es Eduardo Useta. Él nos juntó a todos, se rompió el orto, fue el que armó todo, el que consiguió a la gente para grabar el disco… un ejecutivo maravilloso, aparte de lo bien que tocaba.

El tema Dedos tiene música de él. Me pide que le ponga letra y un pedazo de música; yo agregué el medio (canta): “Yo sé que tú me dirás…” y el final “Dame, dame, dame todo lo que puedas…”.

Esas cosas las hago siempre improvisando y después quedan en el disco. Para mí Eduardo Useta fue el creador de Tótem. Con el tema de las grabaciones, yo componía temas como loco, pero también le pedíamos a Chichito, que componía unas cosas divinas –Orejas, por ejemplo-. Nunca había discusión; nos juntábamos y todos decidíamos qué tema hacer. Compuse dos o tres temas con el Lobo Lagarde: Mañana, por ejemplo, Dónde vas… Y otros con Useta; pero yo era el que más componía.

- Contame el significado de Biafra.

RR - Es una canción que habla de una población que se llamaba así. No sé qué guerra se armó ahí y el hombre blanco tiró todo. A tal punto que Biafra desapareció. Destruyeron ese lugar; no sé qué nombre tendrá ahora.

Matías y Ruben Rada - foto aldo novick


- ¿Pensaste –muchos años atrás- que tus hijos iban a terminar también en el camino de la música, incluso uno de ellos trabajando contigo?

RR - No, nunca pensé eso porque, es más, yo me escapaba -en esa época- de cuanta mujer quisiera tener hijos conmigo. Me casé recién a los 37 años. Y lo hice porque quería ser alguien; no podía, creo que es un estilo bastante uruguayo, el de no tener hijos hasta no estar seguro de poder darles de comer.

El uruguayo no es –sin ofender- como otros pueblos de América Latina donde tienen millones de personas y algunos no comen, y viven en extrema pobreza, donde se tiene hijos porque dice Dios que hay que tener hijos. El Uruguay es un país bastante pensante; no sé si es bueno o malo -porque bien nos vendrían unos cinco millones de personas más en el país-, pero el uruguayo es muy cuidadoso con el asunto de tener hijos.

Y yo, hasta que no fuera alguien y supiera que podía darle de comer a mis hijos… Porque vengo de una madre muy pobre, un padre que me abandonó; entonces nos cagábamos de hambre y yo pensaba “Para vivir como vivimos con mi madre, sufriendo, hasta que no tenga algo bueno para darle a mi hijo, un hogar… no voy a tener hijos”.

Cuando llegué a Argentina –en el año 1978- y grabé con el grupo La Banda, vi que podía laburar, que me querían mucho, ahí conocí a María Fernanda –la madre de Lucila, mi primera hija-. Después ya siguió la fábrica; me separé de Fernanda; nacieron mis otros hijos –Julieta y Matías. Jamás pensé que mis hijos fueran a ser artistas, cantantes…

Lo que yo quería era que mis hijos mejoraran la familia. Porque en mi familia nadie terminó la Secundaria, ni mis primos, ni yo, ni mi Vieja, ni mi tía. Yo quería que estudiaran y que terminaran la Secundaria. Que, después, hicieran lo que quisieran.

Fui bastante duro con ellos. Por suerte, todos terminaron la Secundaria. Julieta hasta fue a estudiar a la Julliard; Lucila trabajó en Argentina, hizo teatro; Matías toca con Illya Kuryaki, conmigo, con la hermana, con Martín Buscaglia… está muy preparado, un tipo muy inteligente. Eso me alegra muchísimo. Cada vez que pasa eso pienso en mi Vieja, en mi tía, como diciendo “¿Viste? Cumplí mi palabra de que iba a mejorar un poco la especie”.

D.Viglietti, E.Galeano, R.Rada, L.Gieco, M.Benedetti, 1995 - foto aldo novick


- ¿Por qué la vida de Tótem fue tan poca ?

RR - Porque nos cagábamos de hambre. Porque era todo una mentira, era salir a la calle, no poder caminar de lo importante que éramos y ninguno tenía casa. Eduardo Useta tenía una mujer que trabajaba en Lufthansa -creo-, y por eso él estaba bastante mejor, tocaba en varios boliches, además.

Chichito Cabral vivía en unas viviendas de la calle Minas, cerca del Palacio Peñarol; el Gordo Rey tenía una familia bastante piola, no estaba bien económicamente pero tenía una buena familia; el Lobito Lagarde era hijo de músicos: el padre y el hermano también músicos, vivían bien, pero yo vivía en un rancho… la peor de todas era la mía; Galletti tocaba con todo el mundo, un capo, en ese momento el baterista número uno del Uruguay.

Trabajamos poco porque pedíamos plata para tocar y en los clubes no querían pagar lo que nosotros pedíamos; un buen día decidimos separarnos. Formé un grupo con el Lobo Lagarde, el Boca Ferreira, Alfredo Galletti –el hermano chico de Galletti- Marcos Spiro y Rolando Fleitas y armamos Gula Matari. Debutamos en el Club Nacional de Football, que hacían unos bailes gigantes –en un salón que le decían el Palacio de Cristal-. Tocamos como tres, cuatro meses; una pena porque nunca grabamos con Gula Matari.

Finito Bingert viene a Montevideo y me llama para hacer el grupo S.O.S. –Sonido Original del Sur-. Me voy a Argentina; inauguramos el Hotel Sheraton y tocamos mucho en fiestas.


- Se editó el disco S.O.S en plena dictadura –en el ’74- con temas que reflejaban un fuerte contenido social, como Llévale este pollo al maestro, como Amigo mío…

RR - Ese disco me encantó. (Tararea varios de los temas.)

- En esa época te vas a trabajar con Dogliotti.

RR - Sí, nos vamos a Perú Santiago Ameijenda –que fue el segundo baterista de Tótem-, Bubby Paolillo –que es el padre del Paolillo que está en la televisión, en el fútbol-, Bachicha, y no me acuerdo quién era el bajista…

Estuvimos como dos meses, ganando mil dólares por mes -que era un montón de guita en ese momento para nosotros-. Volví a Montevideo con 1800 dólares; con Santiago -para ahorrar guita- comíamos sardina con cebolla. Como comíamos en el hotel –que era gratis-, de noche nos encajábamos sardina con cebolla; teníamos un aliento que matábamos. Pero volvimos con guita. Cuando vuelvo me entero que está Musicasión 4 y ½ en El Galpón; estaba Mateo con Horacio Buscaglia…

- Eso en el año…

RR - Año ’65 será. Voy a El Galpón y me dicen “Negro, ¿por qué no te cantás una?”. Yo no tenía nada nuevo. Y ellos me dijeron “Bueno, componete una”. Arranqué a caminar por la Rambla, volví a las dos horas, me junté con Mateo en el camarín y compuse Las Manzanas. Ese día la canté como tres veces en El Galpón. Fue un éxito tremendo, por la forma de cantarlo; aparte en ese momento no era un pájaro, la voz era de 10 pájaros, estaba nuevito.

- Recuerdo verte en Discodromo cantar ese tema y, si bien la gente habla mucho de ese programa, yo iba a hacer alusión a otro programa más que es El Show del Mediodía. Si bien musicalmente todos recordamos el programa de Rubén Castillo, tengo recuerdos muy firmes de El Show del Mediodía donde tuviste una participación muy importante. Estaba Cacho, Trotta, Hugo Magnan, Cristina Morán…

RR - Estaba Lamarque Pons, que con él cantaba canciones de Nat King Cole; estaba El Pampa, Guarnerio, Maritato Cafú, Wanda, Juan Lamas –locutor- también Lescoux; después entró Julia Amoretti…

- Ya desde principios de los ’60 a la fecha tenés una relación con Canal 12.

RR - Totalmente. En Loquilandia gritaba: “Peñarol!!!” andaba a los gritos por todo el Estudio, en la parrillada de Mancuso…

Lobo, Neó y Fernando Nuñez, N.Ibarburu, A.Rodríguez, G.Mendaro, G.Montemurro, R.Rada, 2012 - foto aldo novick


- ¿Qué recuerdos tenés de Tito Pastrana?

RR - Fue con la persona que aprendí a hacer voces. Me fue a buscar Arturaola al club que paraba; yo cantaba arriba de la mesita del pescador, en la esquina, me pasaba cantando; teníamos hambre y le afanábamos un boniato al del puesto de verduras y le pedíamos al de la pizzería La Picada que pusiera los boniatos en el horno y comíamos boniato con leche… Nos tirábamos cada pedos...

Bueno, y me encuentra Arturaola y Madera –el que organizaba tablados y peleas de box-, y me llevan a cantar con el Tito. El Tito descubre que yo era muy talentoso; yo tocaba el redoblante, los platillos y el bombo.

Cuando todos se enfermaban o les pasaba algo, “Radita –Zapatito, me decían-, agarrá los platillos”. Desfilé por 18 de Julio; en esa época uno de los mejores redoblante de la historia era el Negro Mario que solamente se pintaba un ojo de blanco.

Ya en Julio Herrera me dejaba abandonado y me hacía tocar a mí. Íbamos hasta el Obelisco, desfilando. Salgo en esa murga y aprendí a hacer voces. Salí dos años con La Nueva Milonga. Canté de tercia, canté de segundo, de primo… hacía todas las voces, cuando faltaba alguno. Además hacía de una radio portátil; era una radio Spika, imitaba a Armstrong, a Gardel, Nat King Cole, Brenda Lee… veinte minutos antes de que llegara la murga.

El loco me mandaba en una moto a mí a los tablados antes que llegara la murga. Hasta que descubrí que en los tablados le daban 50 dólares o más por llevarme. Nunca me los dio. Me cagó abiertamente.

- ¿Era exigente?

RR - Era exigente con las voces; era muy talentoso.

- Tenía mucho olfato…

RR - Y lo que hacía cuando llegábamos al Teatro de Verano: subía los tonos. Nos hacía cantar más brillante. Le decíamos: “La puta que te parió, Tito, nos estás matando”. Te hacía cantar allá arriba, loco.


- ¿ Y Pedro Ferreira?

RR - Fue mi maestro de candombe. A los 17 años, que dejo Los Hot Blowers y me voy con Pedro Ferreira. No sé si trabajé un año con él. Estaba el Bochita, que jugaba en Racing –un jugador de la puta madre-, que se fue a Holanda; ahora tiene en Seattle una cancha de fútbol 5; multimillonario.

- ¿Cómo fue el encuentro con Myriam Makeeba?

RR - Tengo fotos con ella. Ella estaba viviendo en el Victoria Plaza. Y nosotros tocábamos en El Techo –Federico García Vigil, Manolo Guardia, el Bebe Bassi y no me acuerdo quién tocaba la guitarra…-. Tocábamos allí todas las noches, canciones en inglés, en portugués… Allí la conocí.

- De los músicos de aquella época que pasaron por Montevideo ¿recordás a alguien más?

RR - Los Plateros… fui a ver a Armstrong… Era muy chico, aparte me pasaba jugando a las bochas y al truco en el boliche de la esquina; no le daba mucha bola a nada. Nunca fui de escuchar mucha música. Escuchaba a Romeo Gavioli, me gustaba Carlos Roldán, Gardel…

R.Rada, G.Bleier, F.Cabrera, O.Fattoruso, M.Ingold, 1990 - foto aldo novick


- ¿Hoy qué escuchás?

RR - Escucho a Mateo… Pero escucho más los demos de todas las cosas que hago. Escucho poco porque soy muy esponja; si –por ejemplo- escucho música norteamericana, en dos minutos estoy componiendo música tipo Stevie Wonder; se me pegan mucho las cosas. Entonces trato de escuchar a Mateo; escucho a Cabrera -que me encanta-. Pero escucho muy poca música.

- ¿En el ’67 conocés a Mateo?

RR - Antes. Mateo estaba con Los Malditos. Yo lo fui a ver a Orfeo Negro y lo conocí a él porque también tocaba con un grupo que tocaban bossa nova; nos hicimos amigos. Me juntaba con él en la casa –en la calle Estivao, creo-; iba todas las mañanas y componíamos cinco, seis temas. Hay temas que los perdimos. Todos los días componíamos una o dos canciones. Ahí empezamos a armar canciones para El Kinto. Y justo el baterista de Los Malditos -que no me acuerdo cómo se llama- se fue a Brasil, y armamos El Kinto…

- Hay una anécdota sobre Los Malditos; dicen que un día los robaron y se aparecieron todos caminando en calzoncillos… ¿Es cierta esa anécdota?

RR - No sé. La locura que hicimos nosotros fue con Los Hot Blowers. Tocábamos en I’Marangatú, el boliche de la playa de Punta del Este. Teníamos unos trajes de lamé, pantalón negro, unas pilchas de la puta madre. Terminamos de tocar y empezó a llover. Nos desnudamos todos. Íbamos todos en calzoncillos corriendo por los canteros de Punta del Este. Cuando venía un auto, decíamos: “¡Cuerpo a tierra!” y nos tirábamos al piso todos –Cacho de la Cruz, Bachicha, todos…-. Después, de mañana, yo me levantaba en la Parada 5; estábamos en una casa que se llamaba La Pastora. Me levantaba, me ponía el casco de moto y me subía a una garita que había ahí y dirigía el tránsito. Hacíamos cualquier cosa. Pero fue bueno todo.

- En el ’70 formás parte del elenco de Hair, en Buenos Aires. ¿Quién te mandó a buscar?

RR - Un americano. No había negros en la Argentina y vino a Uruguay a buscar negros: me llevó a mí y a Jimmy Santos. A los siete, ocho meses me entré a cansar –ganábamos tres mil dólares, apartamento pago- y me vine para Montevideo a salir en una murga –La Nueva Milonga- y ahí fue cuando mi Vieja me dijo: “M’hijo, ¿qué hace usted acá, extraña el hambre?”. Me vine. Me llamó Eduardo Useta, nos juntamos y armamos el Tótem.

- En el ’76 te vas a trabajar con Ben Izaguirre.

RR - Teníamos un grupo que se llamaba Buenos Aires Crew –que quiere decir Tripulación Buenos Aires- y nos fuimos a Alemania porque la hermana de él estaba casada con un gran productor que se llamaba Erik Vanaro. Nos lleva a cantar a los boliches de Alemania, Suiza, Austria, Francia, Italia, Yugoslavia… Anduve por todos lados durante dos años.

Ahí con un grabador me juntaba canciones que componía y se las mandaba al Hugo. Cuando voy –en el ’77- a Estados Unidos, el Hugo tenía todo lo que yo había hecho, armonizado con violines. Así fue como hicieron el disco Home, una onda así. A mí se me caían las lágrimas. El tema Malísimo… el tema Montevideo… No, Montevideo no estaba.

Hugo era músico de un grupo español que tocaba en Las Vegas y me dijo: “¿Por qué no hacés un temita para abrir el show del grupo?” Compuse el tema Montevideo. (Lo tararea.) Hugo me dijo: “No, no se lo damos nada, vamos a dejarlo para nosotros”.

Después, la mejor anécdota de todas: todo lo que grabamos con Opa –ese disco- es la segunda versión. Nosotros íbamos a hacer otro disco. Para joder a Airto hicimos otro disco, porque Airto nos estaba cagando.

- Eso te iba a preguntar, ¿cómo había sido la relación con Airto y Flora Purim?

RR - Fue buena porque Airto nos abrió el camino pero también nos cagó económicamente; hasta el día de hoy que se quedó con el tema de Hugo. (lo tararea). Ver info en bio de Hugo Fattoruso en final del libro.

foto aldo novick, 2016


- Hablame del disco Montevideo.

RR - Yo estaba en Méjico. Estaba triste, quería volverme y no podía. Mis hijos estaban en la escuela; yo cantaba con Tania Libertad. Me encontré con Oscar López -con el cual había grabado mis discos, La Banda…- Lo encuentro en México y me promete grabar un disco. Para eso pasaron cuatro años. Cuatro años de sufrimiento.

Al final, el disco no salió; grabé un disco increíble que se llamó Rada Factory –con los caños de Phil Collins-, y nunca salió. Al final me encuentro con Neil Weiss en un asado en la casa de Carol, la ex mujer de Osvaldo Fattoruso y me ofrece grabar un disco. Empiezo a hacer ese disco con Beledo –un capo-. Pero después se mete Hugo a tocar unos temitas ahí –llamado por Beledo- y Neil Weiss se enamora de cómo toca Hugo y quiere que Hugo produzca el disco.

Pero yo había llegado al disco por Beledo; entonces me junto con él y le digo: “Beledo, si querés yo no grabo nada y me voy, porque vos sos el que hiciste este disco, vos fuiste el que me presentaste a este tipo; quiero hacerlo contigo”.

Beledo me dice: “No, no te vas a perder la oportunidad de grabarlo..”. , al final, quedó Hugo como productor del disco y Beledo tocó en dos o tres temas. Eso fue una de las cosas más dolorosas que me pasó en la vida.

- Buena actitud de Beledo.

RR - Sí, pero sufrió mucho. Siempre que me acuerdo de eso, me dan ganas de… yo tendría que haber renunciado; pero era la única oportunidad que tenía de entrar en el mercado. Soñaba que iba a entrar; pero, después, no entré un carajo porque saqué dos discos que sirvieron sólo para Uruguay. En Estados Unidos nadie me conoció.

- Orfeo Negro.

RR - Es donde nació El Kinto y también Los Malditos. Donde también cantaba con Hugo -cuando era más joven- dos o tres boleritos. Nos íbamos en la moto con Hugo, yo tocaba con una conguita que tenía y cantaba boleros, por la noche. Orfeo Negro fue un bastión muy importante en la música uruguaya.

- Era también un lugar de ensayo, de composición…

RR - Todo, todo. Hacíamos de todo. Nos prestaban la casa para todo.

- ¿Es difícil mantener una banda estable durante mucho tiempo?

RR - Es muy difícil. Es una pregunta que tenés que hacérsela a los músicos que empiezan. Porque para mí y para Jaime no es tan difícil porque tenemos la posibilidad de contratarlos. Lo bravo es cuando vos sos cantante y te armás una banda y los músicos -para vivir en este país- tocan con todo el mundo. Vos les tenés que ofrecer trabajo. De hecho, en mi banda hay cambios, también.

Cuando son menos músicos, mejor se les puede pagar. El defecto mío es que siempre armé bandas gigantes entonces el dinero es menos porque somos millones, si tocamos en la Argentina tengo que pagar el transporte, hotel, viáticos, más el sueldo.

En cambio, si tocara con músicos argentinos tendría que pagarles sólo el sueldo. Ahora aflojamos un poco pero antes tenía que pagar una importación de instrumentos para ir a Argentina.

Entonces, por ejemplo, llegabas a la Argentina y te cobraban 1500 mangos y, además, pagaba otros 1500 mangos más para alquilar instrumentos para tocar. Pero es difícil mantener una banda. Todos los que empiezan y quieren tocar se pueden mantener cuando es un grupo, porque meten todos para adelante. Pero cuando es un cantante, te mandan a cagar, “arréglate como puedas, llamá a otro”.

- Tu mayor emoción con Peñarol.

RR - Fue cuando me estaba yendo del Estadio del Peñarol-Santos; íbamos empatados y creo que teníamos que ganar… Estaba subiendo las escaleras para irme y hace el gol el Lito Silva.… después la de Aguirre en el '87 fue maravillosa… El quinquenio…

- ¿Cuántos discos tenés grabados?

RR - Más de cuarenta.

entrevista realizada el 22 de octubre de 2012
del libro: Momentos, relatos y fotos - de aldo novick
 

Publicidad

728x90 hosting montevideo