Ibéro Laventure

Ibéro Laventure

Y LA NADA ES UN TODO FLORECIENTE

Ibéro Laventure

MI MUJER FAVORITA

es cuestión de adiestramiento
hasta incurrir en la técnica para seducirla
porque después
ya comienza a pulular la costumbre
dándole el retoque necesario a la continuidad.

y brota
mientras haya inconformismo con el espejo
la existencia
o el vecino.

ese dolor
aquella molestia
y la levedad efímera de las caricias
lograrán alimentarla más

hasta convertirla en el objeto de culto
de gula desmedida
de las historias oídas vividas o aprehendidas
a pesar de nosotros mismos.

antídoto de cobardes
débiles
y menesterosos varios
que odiando a la realidad
o incapaces de enfrentarla
encuentran en ella amparo
porque les permite subvertir al monstruo
de la inaceptable verdad reinante.

y nada mejor que eso,
eso y sentirse trascendido
en el viaje de una emoción propia hacia una ajena.
porque en ese espacio
se encuentra ella
como la reconstructora de uno oxigeno removedor.

sencilla
impredecible
y mágica forma amparadora
que nos permite vencer lo invencible
por entre cada curva por nacer
bajo su desmedida fruición
por el goce
de tu liberación eterna.


Que la poesía llevaba zapatos opacos, era algo que ya sabíamos. ¿Quién se tomaría el trabajo de lustrarlos cuando las cosas que quiere decir vienen de la intemperie?  
Y la nada es un todo floreciente no lo hace. No se detiene a lustrarle los zapatos sino que la deja caminar, recorrer el cuerpo, sus calles húmedas, sus esquinas, sus laberintos; la deja investigar los codos, los huecos, los talones de la ciudad. 
La pone a brillar, aun con la ropa sucia y amparada en árboles que no dan sombra, para llevarnos desde una emoción (quizás) ajena a una (quizás) propia.
Lalo Barrubia

EL POETA elige con qué filo va a herir mejor, con qué punta abrirá más honda la herida, con qué golpe y torsión de mano será más dolorosa y fatal la sangría irreparable… y es eficaz… certero. El poeta (se) lastima… (se) duele… lanza sus tajos: canta…

LA POESÍA reunida resulta un salmo oscuro, (d)enunciador, desgarrante, terrible… un “miserere” particular e íntimo, pero tan abarcativo y llegador a todos… En la poesía de Ibéro Laventure estamos todos… doliendo(nos)…

EL LIBRO toma un color de herrumbre… porque se nutre del óxido de arrabales del lenguaje, esas chatarras ferruginosas de palabras no usuales, tiradas a la intemperie, olvidadas a fuerza de disimulos sociales, de discursos “correctos” impuestos a pura evasión de la realidad, a pleno delito de cánones dulzones del “aquínopasanada”…pero pasa… Y la nada es un todo floreciente. y el poeta lo mira (lo escribe)  con “ esos ojos construídos/ con el barro de las entrañas”…

EL AUTOR dice : “algunas de estas líneas han salvado mi vida…” Y que “los disparos son de distintos mundos”…Pero pegan en éste… y pegan duro…
Miguel Ángel Olivera (dado en Sopymar, 2018)

Ibéro Laventure - Nace a mediados de 1976 en medio de una tormentosa relación sodomita e incestuosa. Estudió comunicación, teatro y literatura. Fue preñado por viejo movedizo en la Inmovida Joven, candidato a edil para obtener nafta gratis, y heladero para enfriarse las ideas tetosterónicas. Diversos conflictos vulvares le obsequiaron el hastío necesario para adentrarse en la poesía, fruto de ello su primer libro Petardos Mastuerzos (2001). Es neurótico, mentiroso, egocéntrico, torpe, competitivo, maniático, terco, depresivo, exagerado, ansioso, sedentario y miope. O sea, ya está pronto para recibirse de escritor. Este, es su libro más querido. Fruto de noches alunadas, y caprichos del estante.

El libro se puede conseguir en:
Moebius, Linardi y Risso, La lupa, Puro verso, La escaramuza y Lautreamont.

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