Neil Young: El sueño de un hippie

Neil Young: El sueño de un hippie

Memorias de Neil Young

El sueño de un hippie - Waging Heavy Peace: A Hippie Dream, editado por Malpaso.

Desde sus recuerdos en Toronto, donde nació en el ´45, su viaje a los Estados Unidos sin tener visa en su pasaporte, el auto que a su vez hacía de dormitorio para pasar las noches en una calle de Los Angeles, las primeras actuaciones en cantinas, los sueños en plena era hippie, las drogas, la historia de vida de uno de los músicos más importantes desde los ´60 a la fecha. Estudios de grabación, giras, festivales, su rancho donde tiene montado su propio estudio de grabación y su familia. El sueño californiano, Buffalo Springfield, Crosby, Stills & Nash, Crazy Horse, Woodstock, Ohio.

Productor, director de cine, amante de los trenes eléctricos, los coches clásicos y el sonido de alta fidelidad; defensor del medio ambiente y los derechos humanos, mecenas de las más diversas causas, padre de tres hijos. Ha publicado 52 discos y dos libros autobiográficos: El sueño de un hippie, Malpaso 2014 y Special deluxe: mi vida al volante, Malpaso 2015.

Una narración elíptica y deliciosamente persona. (...) No tanto una crónica como el diario de una autoevaluación.”
David Carr – The New York Times.

Una obra magnifica: humilde, sincera, divertida y, a menudo, conmovedora.”
Wesley Stace – The Wall Street Journal

Si te gusta Neil Young te encantarán sus memorias. (...) La historia de un héroe sometido a durísimas pruebas que sigue luchando hasta el final con humor, coraje y rabia”.
Suzane Vega – The Times, Londres.

Un libro extrañamente hermoso”
David Ulin – Los Angeles Times

El sueño de un hippie no es un libro prescindible. Bien al contrario: se trata de una obra tan fascinante y excéntrica como las propias composiciones de su autor.”
Janet Maslin – The New York Times

“Sólo soy un soñador, pero tú eres sólo un sueño.”
Neil Young

Detesto lo que ha sucedido con la calidad de la reproducción del sonido en la música: ha perdido profundidad, corporeidad y emoción y la gente ya no disfruta de la música como antes. Es un arte moribundo. Esa es mi percepción. Mi principal pasión en el campo creativo es grabar, así como componer letras y canciones, razón por la que esto me duele en lo más profundo de mis entrañas. Quiero hacer algo al respecto. (...) Hace poco dejé de fumar y de beber. Estoy tan limpio como no lo estaba desde los dieciocho años. La principal duda que me asalta es si seré capaz de seguir componiendo. Todavía no lo he hecho, y la música es esencial en mi vida. Tengo sesenta y cinco y componer ya no resulta tan sencillo y fluido como antes. (...) El médico me dijo que me convendría dejar de fumar marihuana porque advirtió la presencia de aldo que crecía en mi cerebro, y le hice caso. Mi padre era escritor y a los setenta y cinco años le diagnosticaron demencia, por lo que prefiero ser precavido. Cuando dejé de fumar marihuana aproveché también para dejar de beber...

“....quisiera aquí, a modo de hoja de ruta y, si se quiere, de constelación referencial, consignar unas cuantas canciones que significan mucho para mí y que han ejercido seguramente una gran influencia en mi propia manera de concebir y componer mis canciones: me encanta Crazy Mama de JJ Cale. Es una canción sencilla, directa y honesta tocada con gran naturalidad. El estilo de JJ me ha influido mucho. Su toque personal no tiene parangón. Me deja atónito. Like a Rolling Stone de Bob Dylan, resulta tan original como el primer día que la escuché. Todavía recuerdo esa tarde en Toronto. Me cambió la vida. La poesía, la actitud y el tono de ese tema son parte de mi ser. La canción pasó a formar parte de mí. El sonido de Be My baby de las Ronettes, siempre me gustará. Lo llevó en el alma. Ronnie la canta de fábula. El ritmo, esos coros hermosos y resonantes, esa melodía: una unidad indivisible. Phil Spector es un genio, Jack Nitzche es un genio. Evergreen de Roy Orbison, uno de los sentimientos más hermosos jamás grabados. Todavía recuerdo la voz de Roy y siento el amor de mi novia. Foour Strong Winds de Ian & Sylvia, me toca de cerca. La llevo en el corazón. Me gustan las praderas, Canadá, mi pasado canadiense.

También he estado pensando en los Crazy Horse. Ese grupo es un vehículo que me transporta a zonas cósmicas que no sabría atravesar con nadie más. (...) Tengo un plan: Crazy Horse en la White House. Nos reuniremos en mi rancho White Horse. Ha sido la sede de las actividades musicales en el rancho desde que en 1972 compré esa parte del terreno. El plan: meternos allí y grabar, dejar el equipo un año o así hasta que tengamos un buen disco. Quiero usar la vieja mesa de mezclas de todos los tiempos y grabar ocho pistas en cinta magnética de dos pulgadas para conseguir el mejor sonido analógico posible. También usaremos Pro Tools para disponer de la tecnología digital necesaria para corregir errores, pero quiero ese viejo sonido a válvulas.(...)

La experiencia musical actual es muy distintas a la de antes. La cultura ha cambiado. Tiene que ver, sin duda, con la calidad del sonido. El problema no es la música sino el sonido.(...) En la actualidad la música se ofrece como cualquier otro medio de entretenimiento, como un juego que no tiene en cuenta la calidad del sonido.(...) Cuando pienso en la música actual me llama la atención su historia, la importancia que tiene para el público. Las raíces del rock y del rhythm and blues son una delicia. Esa música perdurará. Fueron tiempos mágicos y soy consciente de que no se repetirán. (...) Alejarme de la música para hacer otras cosas es lo que me permite seguir centrado en la música. Necesito apartarme de la música para así apreciarla de veras cuando se presenta la oportunidad. (...)

Stephen es un genio. Como todo genio, a veces es un artista incomprendido y cuando éramos jóvenes cometí ese error muchas veces. Con el tiempo llegué a comprenderlo mejor. Cuando dejé CSNY para dedicarme a mi carrera en solitario, lo eché de menos.(...)

No me gusta la gente que se sienta en las primeras filas y se pone a hablar por el móvil. Son los asientos más caros, los que ofrecen los revendedores y otros servicios que monopolizan las entradas. Llegados a este punto, el capitalismo y la música chocan frontalmente. Las cosas no eran así cuando comencé a tocar. Los que estaban en las primeras filas eran los verdaderos amantes de la música, los que se sabían todas las canciones, las letras y la trayectoria del grupo. Les emocionaba estar justo delante del escenario y se entregaban a la música. Los tipos ricos con móviles que se pueden permitir los asientos más caros me distraen y hacen que me sienta como un objeto de museo. Eso es algo nefasto para la música. Las llamadas entradas de festival permiten que el público este de pie frente al escenario. El aforo de esa zona es limitado y las entradas no son más caras que las otras y se venden sin preferencias de ningún tipo hasta agotarse. No hace mucho decidí vender entradas de ese tipo en todos los conciertos bajo techo para quienes quisieran ver al grupo de cerca. Esa decisión implica una pérdida económica, porque es la zona de los asientos más caros. Tuve que mostrarme firme al respecto. Cuando tocábamos en un concierto con entradas de ese tipo, la sensación era mucho mejor. El grupo y yo disfrutamos.(...)

Nadie cree en mis ideas hasta que las materializo. 
De joven jamás soñé con esto. Soñé con colores y que me caía, entre otras cosas.
Neil Young
El sueño de un hippie.
Editado por Malpaso. 415 páginas. Tapas duras.
Distribuye Gussi Libros en Uruguay.

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