Solari: los artistas sabía que los iban a cagar mal

A mí me había quedado grabada una frase de William Burroughs: Nunca des algo a cambio de nada.
Solari: los artistas sabía que los iban a cagar mal

La mayoría de los artistas sabía que los iban a cagar mal. Y firmaban igual.

En la edición abril 2019 publicamos una nota sobre el libro del Indio Solari: Recuerdos que mienten un poco, conversaciones con Marcelo Figueras. En esta segunda entrega recopilamos algunas partes interesantes, donde Solari cuenta y fundamenta las razones de trabajar en forma independiente tanto en la realización de conciertos como en la edición de discos. Su desconfianza sobre las garras de las compañías discográficas o grandes corporaciones del negocio de la música. En nuestro medio -Uruguay- el tema no está muy distante de lo que ocurre en la vecina orilla, pero en menor escala por las características del mercado local y hasta por las posibilidades de actuar en vivo. Cuántas veces hemos escuchado reclamos de artistas uruguayos sobre sus experiencias con sellos discográficos, desde los ’60 con el contrato de Los Shakers a hoy, los condiciones contractuales -en la mayoría de los casos- siguen siendo tan leoninas como hace 50 años.

aldo novick


Comencemos por los preparativos para intentar grabar el primer disco con Patricio Rey y Los Rendonditos de Ricota. Solari cuenta: “La demora para sacar el primer disco se debió a que no teníamos un mango. No queríamos hacer el disco con ninguna corporación, por eso teníamos que juntar plata para producirlo nosotros. Yo sabía que, si firmabas contrato con una empresa grande, entregabas el pellejo en condiciones espantosas. ¡Se quedaban con tus masters! Yo tuve la suerte de que el éxito -eso que te da dinero y que te lleva a que la gente te reconozca- me agarró grandecito. Hasta a los mismos Stones y Beatles los recagaban al principio. (…)


Te enterás de cuáles son las leyes cuando te hacen juicio, pero ellos la tienen clarísima porque, claro, la vienen escribiendo desde siempre a su gusto y conveniencia. Como dice el papá de una amiga: los soretes siempre flotan. (…) Un mínimo de mérito tiene que haber en cualquier empresa, en tanto emprendimiento, aventura, no corporación. Y obviamente, un mínimo de mérito teníamos. Por otra parte, tuvimos la suerte de que nos tocó un momento en el cual era relativamente fácil hacerte notar. Si la Rock and Pop y el suplemento Si de Clarín te registraban, estabas hecho. Zafabas, la gente se enteraba de tu existencia, de tus conciertos. En los Estados Unidos eso hubiera sido imposible, en cada pueblo hay una emisora central, y conseguir que pasen tu música en todas partes…

A nosotros nos pasaban porque lo pedía la gente. Eso sí, nunca veíamos un mango en términos de derechos de autor, porque éramos independientes. Los grandes sellos les pagaban a las radios tantas pasadas por día. En consecuencia, cuando las radios llenaban las planillas para SADAIC, no podían anotar una cantidad inferior de pasadas. Pero como la idea siempre era pagarle menos a SADAIC, tachaban de las planillas de los discos pasados a aquellos artistas que no tenían detrás una corporación, no llegaría ningún abogado a reclamar (…) En fin: para nosotros, que nos difundieran ya estaba bueno. La mayoría de los artistas sabía que los iban a cagar mal. Y firmaban igual. Pero después, si tu disco no vendió lo que esperaban… ¡te lo cobran a vos, el psicólogo!

En otro pasaje Solari cuenta sobre los intentos para que firmaran con una productora: En un momento Poli y Skay me levaron a conocer a (el productor) Oscar López, con la secreta intención, supongo, de que considere la posibilidad de firmar con él. Me llevaron a la oficina. Pero ahí el testarudo era yo, el que estaba jugando en esa cultura. Por eso me calcé la boina y dije que no, que no contara conmigo. Yo creía en lo que explicaban los tipos que ya la habían vivido y te alertaban al respecto: Pete Townshend y tres o cuatro más, que te avivaban respecto de las limitaciones que suponía la relación con los productores, te describían cómo esos tipos te comían la vida. El mismo Charly García dijo alguna vez que los productores tapizaban sus coches con el pellejo de los artistas.

 


Pero claro, los productores no son los únicos que te pueden explotar. Una vez lo escuché a García diciendo: ¡Mis amigos siempre me cagaron! Y sí, es medio inevitable: los amigos son los únicos que tenés cerca de verdad, porque son aquellos en los que depositás confianza. Entonces están en una posición privilegiada para garcarte. Y uno se decepciona, se aleja, encuentra nuevos amigos… hasta que también te cagan. Yo sé que es así, pero de todos modos he seguido ofreciéndome cristianamente: ¡si vos me cagás, vos te lo perdés!

En otro pasaje Solari cuenta sobre la actitud de ponerse el proyecto al hombro por parte de él, Skay y Poli, asumiendo la parte empresarial y artística del grupo, mientras otros integrantes se limitaban a tocar y cobrar. Dejando claro el comportamiento de algunos músicos que cobran por su trabajo, sin imporlarles las dificultades que se puedan presentar. Tocan si hay billetes. Ven el árbol y no el bosque. Motivos que provocaron que naturalmente la banda fuera liderada y dirigida por ellos tres, asumiendo las resposabilidades artísticas, administrativas y la elección y participación de otros músicos en la banda.

El ansia de libertad te lleva a rechazar ofertas muy tentadoras. Yo recuerdo dos momentos así. Una vez, cuando yo todavía no tenía casa propia, me ofrecieron dos departamentos en Mar del Plata a cambio de tocar en el marco de una campaña política. Y la otra vez, cuando la banda se separó, un productor me ofreció varios millones de dólares por once shows, cuando yo ni siquiera había grabado nada nuevo como solista. Y también dije que no.

Sobre Charly García, Solari cuenta: Un día fue a vernos a lo de Giesso. Después se acercó y dijo que nos quería producir. Pero dijimos que no. En esa época a muchos músicos les daba por meterse a productores artísticos, pero todo lo que sabían era cómo sonar bien ellos; y por eso todos los artistas que producían terminaban sonando como los discos del productor… Yo le dije que creía que el que terminaba pintando el cuadro era el que mezclaba al final, que prefería mandarme cagadas y aprender a hacerlo yo. A lo sumo, cuando esté viejo haré como Miguel Ángel en la Sixtina: no podré subirme a algunos andamios pero le diré a un joven asistente: Poné más celeste allá, más blanco acá. (…) Editado por Penguin Random House, Grupo Editorial / Sudamericana / 863 páginas.


Notas publicadas en tranvias.uy sobre el Indio Solari

http://tranvias.uy/agenda/internetv/item/tsunami-2.html

 

http://tranvias.uy/musica/item/indio-salari-concierto-del-sabado-11.html

 

http://tranvias.uy/musica/item/indio-salari-concierto-del-sabado-11.html

 

http://tranvias.uy/letra/item/poema-del-indio-solari-a-leonard-cohen.html

 

http://tranvias.uy/letras/item/carta-del-indio-solari-sobre-tom-petty.html

 

 

 

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