Memoria para armar

foto aldo novick
foto aldo novick

Rubén Olivera

Memoria para armar

José María Barrios

La canción también puede…

Con antecedentes como “Extrañas compañías” (1992) o “La Rueda Gigante” (1995), en sociedad con Mauricio Ubal y otros artistas; Rubén Olivera trabaja muy criteriosamente en la integración de elementos plásticos, artes de otras disciplinas (títeres, malabares, etc.) y en esta oportunidad nuevas tecnologías, a sus canciones.

Muchas veces solemos preguntarnos qué pasa con Olivera que no aparece o aparece tan poco en las carteleras de espectáculos?, y la primer respuesta es que este músico, investigador y comunicador, no da pasos en falso, no hace concesiones y no se presta para el aplauso fácil.

Memoria para armar es un todo; desde la estética de su presentación gráfica (cartelería y programa de mano), la austeridad escénica y la excelente utilización de las posibilidades técnicas que ofrece la computación, además de material de archivo en audio y video. Todo al servicio de la idea central o si se quiere a la memoria como tal. La construcción del personaje “rodillita” y la evolución hacia el nudo mismo del “no olvido”, del recuerdo mismo, con las voces de Zelmar Michelini, Gutiérrez Ruiz, y aunque parezca increíble Gavazzo; entonces como dice el poema “no son solo memoria, son vida abierta…”, son reclamo para que el olvido de cada día no los siga postergando.

Pero todo en un tono de armonía, de poesía, de inteligente conjunción literario-musical, desde el instrumental de Los que iban Cantando con “Milonga de pelo largo” encubierta con la “Milonga de andar lejos” para decir más que mil palabras en plena dictadura, o el bolero de Luis Trochón “No tengo palabras”, más explícito que directo.


La tecnología permite que se junte Rubén, con Jorge Lazaroff y Asamblea Ordinaria (De generaciones) o una antológica versión de Yo no soy de por aquí con Numa Moraes en voz y guitarra en trio con el aporte de Fredy Perez. Todo con finísimos lapsos de sutil humor inteligente, y hasta fresco en lo espontáneo. Demostrando nuevamente la solidez como interprete en la guitarra, re arreglando alguna de sus composiciones, reinterpretándose a sí mismo. El espectador queda inmerso en el clima intimista del espectáculo, las imágenes, los sonidos (hasta la lluvia del viernes pasado), y la capacidad de Rubén para transitar con un puñado de canciones en busca de la sensibilidad “nuestra de cada día”, en estos “tiempos duramente humanos”

Teatro Victoria
viernes 8 de setiembre, 2017
El espectáculo continúa todos los viernes de setiembre

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