Morena

Morena

 

Morena

Es rústica mi mano. Oscura. Grande. Seca. Huele a siglos y siglos de trabajar la tierra. Sobre su palma un puñado de semillas porfiadas intenta germinar sin suerte. Aún no se ha dado cuenta de que este suelo ya no es fértil. Mis dedos gruesos se preparan para el final de la jornada. En un momento buscarán agua, se lavarán y se irán de prisa, directo a su morada. Sonrío y me dejo llevar muy lejos por el pensamiento. Vuelvo a mirar mi palma y veo con asombro cada una de sus líneas, rectas, quebradas, castigadas; caminos en los que el tiempo ha hincado sin piedad el hacha. Sin embargo, me doy cuenta de que la piel cuarteada no me tienta tanto como el monte liso. Y hundo mis ojos allí, en el Monte de Venus y en la Montaña de la Luna. Dos montículos, y en ellos cabe mi mundo entero. Ni una arruga se dibuja allí. Me dejo sorprender: entre los dos, la línea de la vida, opaca y gruesa, resquebrajada hasta lo indecible, parece empecinada en acabar su ruta allí. Terminar allí. Y en el exacto punto en que culmina, se abre una grieta tibia que me espera. El Monte es amplio y pródigo, la Montaña suave y plena. Son tus nalgas, Morena. Tus nalgas, para mí, la tierra prometida. Aquí en mi palma en la plenitud de Venus y de la Luna se cincela la parte más sublime de tu cuerpo. Y entre esos dos gajos pulposos, está mi gruta. La gruta que me abre el camino hacia la gloria, mi edén, tu sexo húmedo como rocío fresco. Después de mi árida tarea voy allí, para saciar mis ansias y abrazar tu fuego. Moreno como tú mi Monte. Lampiña como tú mi Luna. Vuelo hacia allí por el sendero más certero. Desde mi mano voy hasta ti sin miedos. Despojado de ellos llego a tu mundo sin tomar atajos. Suspiro e instintivamente vuelvo a mirar mi palma y las semillas. Y sonrío, mientras acaricio la oscura grieta con perverso deseo. Sí, sonrío y me veo, viejo pero no vencido, porque no hay suelo infértil si la faena que me ocupa es fecundar la vida.

Alicia Alba Cabrera (Alkara)


Alicia Alba Cabrera es maestra, locutora y escritora. En 2012 publicó Taza - Taza (Cada uno para su casa), novela que fue premiada en el Primer Concurso de Literatura Infantil y Juvenil de Ediciones de la Banda Oriental y la Biblioteca Nacional del Uruguay. En 2013 obtuvo con su narración Mentiras y bicicletas el Primer Premio Sigmar-Mosca de Literatura Infantil. Con su relato Las últimas palabras obtuvo el Primer Premio en el concurso de cuentos organizado por la Cooperativa Bancaria y Banda Oriental. 

 

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