Leonard Cohen

“Mis amigos se han ido y tengo el pelo gris me duelen las partes con las que antes jugaba”….
Leonard Cohen
Leonard Cohen

Leonard Cohen

José María Barrios


“Yo recuerdo muy bien…” las vueltas de la vida…, el regreso de Cohen

Nosotros pobres mortales, tendríamos que agradecer a Kelley Linch manager y amiga de Leonard, porque decidió quedarse con 5 millones de dólares de su cuenta bancaria, provocando la salida del monje budista Jika (Silencio) de su retiro, vistiéndolo nuevamente de impecable traje gris, sobrero, y transformarlo nuevamente en el poeta gigante devenido en cantante, encantador de escenarios y multitudes.


Después de su Live in London grabado en el O2 Arena en julio del 2008, el tour llegó a New York, al Madison Square Garden, fue el viernes 23 de octubre del 2009, la demanda de entradas y la falta de fechas del MSG postergaron hasta diciembre tres nuevos shows esta vez en el Radio City Music Hall.


Diez minutos pasadas las 20hrs. Ingresó la banda y con Dance me to the end of love la figura del pequeño gran hombre, llenó las pantallas y generó el ambiente para que todo se transformara en una increíble ceremonia, donde la distancia y el tamaño del enorme estadio no impidieron la cercanía de la voz por momentos mínima, arropada por una banda que conocía cada arreglo y lo vivía expresándolo como propio en cada uno de sus instrumentos.

La dirección desde el bajo de Roscoe Beck (ex Blue Line de Robben Ford, Eric Johnson, Dixie Chicks), respetando pero a su vez revitalizando cada pieza seleccionada para el recital.

Leonard saluda con una reverencia cada solo, el español Javier Mas desde el laúd, la bandurria, guitarra de 12 cuerdas, imprime un toque mediterráneo, gitano a The gypsy´s wife; mientras solea, Leonard se acuclilla a su lado y escribe o dibuja con el dedo en el suelo, Sharon Robinson vieja compañera de ruta apoya en los vocales, los teclados y sin lugar a dudas el Hammond de Neil Larsen le dan el toque “vintage” imprescindible y las guitarras eléctricas, acústicas, pedal steel de Bob Metzger increíblemente precisas, ajustadas llenan de buen gusto un repertorio que recorre más de 40 años de trayectoria.

El agradecimiento a los aplauso con Muchas gracias amigos, intervalo de media hora, y la pregunta que nos hacíamos era, si después de escuchar Tower of song, Suzanne, Bird on the wire, “entre tanta música y poesía, quedaba algo para sorprendernos?

Y si…, la participación solista de Sharon en Boogie Street, las hermanas Webb cantando If it be your will, el recitado de Leonard, y la ovación cuando presento Chelsea Hotel diciendo “esta historia ocurrió muy cerca de donde estamos”, el impacto de Hallelujah, So long, Marianne y como si nadie quisiera irse el generoso regalo de cuatro bises.

Como pudo ser? Sonido ajustado a la perfección, puesta en escena austera, casi inexistente, pero que transformó el recinto deportivo en un ambiente ideal para los momentos de máxima comunicación y casi intimidad. Afuera casi a la medianoche, el frio y la neblina que cubrían Manhattan no podían con el espíritu de la gente y se oía por los alrededores un Hallelujah casi susurrado como para prolongar la noche.

Quien iba a pensar siete años después, como bien dice el Indio Solari que “el tío Leonard cerrara sus ojos”, y esta vez para siempre. 

“Tenía el título de poeta y quizá lo fuera por un tiempo. También el título de cantante me fue concedido amablemente aunque a duras penas podía afinar”

Títulos. Libro del Anhelo – Leonard Cohen

“Mis amigos se han ido y tengo el pelo gris me duelen las partes con las que antes jugaba”….

Tower of Song – Leonard Cohen

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