Blues de los esclavos de ahora: La Tabaré

Blues de los esclavos de ahora: La Tabaré

La Tabaré

Blues de los esclavos de ahora

La Tabaré no se aleja de su sello personal. Su nuevo trabajo fue producido por Federico Lima. Las letras de las nueve canciones del disco pertenecen a Tabaré Rivero. Arrancan descargando realidades de los que viven pagando por sobrevivir. La voz de Tabaré marca el sonido inconfundible de la banda, que continúa encontrando en la voz de Lucía Ferreira el estilo de todas las voces femeninas que han pasado por la Tabaré. Fue grabado entre otoño e invierno de 2017 en Vivace Music Montevideo, mezclado en estudio De los Aliados, Montevideo y masterizado en Audio Sólido, Santiago de Chile. Editado por Bizarro Records.

Los temas abrazan el rock y el blues. Un misterio sorprende en el trombón de Enzo Spadoni y el piano de Sebastián Gagliardi que pasa de la misteriosa felicidad para meterse con la garganta sedienta de Lucía en Distopía de blues. Los textos vuelven a pasear por una sociedad indeseable, ficticia, real e irreal. A medio camino, Corrido del mundo pide un gesto de amor. El disco va pasando a Galopé por climas de rock, blues, a una zamba en pleno campo de ilusiones y esperanza. En Tocando el fondo, la voz de Lucía, suave y como en cámara lenta nos empuja a sueños inciertos “Montevideo fue casi ningún lugar...” con la guitarra de Leo Lacaba pasando de punteos fuertes a suaves. “Qué le pasó a la Izquierda pregunta el peón a su capataz, que acá nunca más se habló de reforma agraria...”. Galopando por praderas, cruzando pantanos la Tabaré sigue cantando mano a mano, frente a frente, desde la Izquierda esclava de ahora.


Rasga corazón golpea con la batería de Marcelo Lacaba, y el bajo de Martín García Herrera, cambia el ritmo se escapa, continúa Ella hace / Magia con la participación especial de Jesús Figueroa, rescatado de los archivos del blues de los '70 en aquellos clubes y salas montevideanas. Figueroa se presenta como entre sueños y en el espacio, con una voz que llega desde las nubes, desde un pasado cercano, para entre tambores, platillos y sonidos de cuerdas transportarnos con la magia de su voz. El noveno movimiento viene con cinco, en una Rapsodia Melodramática. Los esclavos de ahora, son los de ayer y posiblemente los de mañana, aunque el paisaje cambie y los miedos sean distintos, el Poder sigue siendo el mismo. El trabajo contempla y no descuida detalles en el diseño gráfico, foto, ilustración, técnicos, presentación del digipack; y en todos los esclavos de ahora, que flotan en estas nueve canciones.

 


Técnico de grabación Nicolás Demczylo, Nicolás Belliszona bases y overdubs. Freddy Ramos voz de Jesús Figueroa. Mezclado por Nicolás Belliszona, Masterizado por Joaquín García, Dr. En batería Roberto Rodino. Jesús Figueroa grabó en Studio Santa Monica, California, USA.

Ilustración de portada y retrato: Oscar Larroca.
Foto: Alejandro Persichetti.
Diagramación: Nicolás Barrios.
Sonido en vivo: Ricardo Dipa Di Paolo.

Los esclavos de ahora somos todos. Pensándonos libres dependemos de nuestro amo, el señor dinero (y probablemente de un patrón, jefe, capataz, encargado…), obedecemos, somos vigilados, acatamos la ‘moda’ sin objeciones, consumimos el ‘entertainment’ que nos dan aunque no nos entretenga demasiado, somos propiedad de alguien o algo dentro de tanta burocracia, nuestra sensibilidad, lenguaje y pensamiento es manipulado por el ‘vacío’ del bombardeo mediático chatarra. Por eso el título, porque somos dependientes del permiso que nos otorgan hasta para ser diferentes, para revelarnos, para ir contra la corriente… y entre líneas, entre canción y canción flota en el aire del blues la búsqueda de otra cosa.

Rasga corazón (MCMLXVI) son pantallazos de recuerdos y fantasías que guardo de 1966, aquel año tan particular en plena era Beatle. Sonaban siempre de fondo, yo tenía nueve años. Ahora, medio siglo después, compuse esta canción evocando los sentires de ese niño sobre sí mismo, sobre la familia, los amigos, la vereda (…) todo eso sumado a lo que escuchaba de sus mayores sobre lo que acontecía en el país y en el mundo. Fue para mí, un año repleto de cambios, juegos, risas, miedos y, sobre todo, muchísimo amor.” Tabaré Rivero

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