Jaime Roos, una obra Sellada en el Barrio Sur

Restaurado y remasterizado el sonido de la obra completa de Jaime Roos
Jaime Roos, una obra Sellada en el Barrio Sur

Restaurado y remasterizado el sonido de la obra completa de Jaime Roos

En 1975 Roos viaja a Europa, radicándose en París donde trabaja como músico en sesiones de grabación y conciertos. Allí graba sus primeros cuatro temas, incluidos en el long play Candombe del 31, editado por Ayuí Tacuabé en 1977. En ese tiempo los estudios de grabación no contaban con la tecnología que fue llegando posteriormente. Los discos de vinilo se escuchaban en bandejas, tocadiscos. Su sonido dependía de varios factores: la pastilla, púa y modelo del reproductor, el equipo amplificador y sus cajas (parlantes), y la calidad de la pasta con la cual se prensaba el lp. La diferencia es notoria al escuchar un long play fabricado en Uruguay, Argentina, Brasil, Estados Unidos o Inglaterra. En la década del '80 con la aparición del disco compacto -CD- se comenzó a escuchar un sonido “mejorado”, pero los audiófilos y entendidos en el tema mantenían -y mantienen hasta hoy- que el sonido del disco de vinilo es superior.

Con el correr de los años fueron apareciendo ediciones clásicas de Los Beatles remasterizadas; el público fue en busca de dichos trabajos con un sonido mejorado, con más nitidez, instrumentos más claros. Quienes disfrutamos de escuchar música en su formato original, disco de pasta o compacto, fuimos renovando el catálogo de obras como Help, Sgt. Peppers', Abbey Road, El lado oscuro de la luna, Led Zeppelin, entre otros. La obra de Jaime Roos ha sido restaurada y remasterizada, editada en formato CD, en digipack de cartón con detallada información, comentarios de Guilherme de Alencar Pinto y un librillo que respeta el diseño original del lp. Este material, es sin duda de mucho valor para quienes encontramos en Roos una obra que consideramos la más importante de un artista de nuestra generación, la del '53. Disfruté mucho poder escuchar en mis cajas de audio Candombre del 31, Aquello (uno de mis preferidos), Para espantar el sueño, y hasta Selladas uno; en total 12 trabajos editados por la gente de Bizarro Records. Tengo la sellada pero me falta Medio Campo. Los vinilos siguen en su lugar, ayer conecté la bandeja y dejé correr la púa por los surcos del lp, pero me quedo con el sonido de esta nueva edición.

aldo novick

 


Información recibida de la gente de Bizarro nos cuenta entretelones del trabajo realizado y datos técnicos del mismo. Desde el comienzo del proyecto, Bizarro y Guilherme de Alencar Pinto, curador de la colección, acordaron cuál sería la política a seguir con respecto al tratamiento del sonido de los diecinueve álbumes a re-editarse, y muy especialmente el de los discos mezclados analógicamente en cinta, todo lo realizado hasta 1990.

El criterio fue claro: lo mejor posible dentro de las posibilidades tecnológicas disponibles actualmente, tanto al transferir y digitalizar las mezclas originales, como en su posterior remasterización. Dicho así luce sencillo, pero en los hechos resultó una auténtica peripecia, un trabajo de una exigencia fenomenal e inesperada para todos los que participaron en él.

Las cintas se transfirieron a formato digital en baja resolución ( 44,1 kHz y 16 bits) a comienzos de los '90. No existía entonces otra forma de transferencia. Tenían razón aquellos que mantenían en alto la bandera del vinilo: el sonido análogo (aunque defectuoso por el desgaste de la púa) era superior. Pero el CD sonaba aparentemente más claro, era obviamente más cómodo y se impuso.
El ejemplo de la fotografía es tentador: imagine el lector una buena foto en película de los años 80, comparada con otra tomada en baja resolución y con un celular común. Sin embargo, la alta resolución en la imagen finalmente se volvió accesible, y con el sonido pasó lo mismo.


Hoy por hoy, las cintas análogas se pueden digitalizar en alta resolución, y es muy poco lo que se pierde del 100 % análogo original. Pero si se quieren llevar al formato CD, hay que realizar nuevamente todos los pasos necesarios para la impresión de la placa.
Llevó más de un mes recuperar las cintas “máster” originales, extraviadas en diferentes archivos. Al escucharlas, se comprobó que las décadas no habían pasado en vano: estaban húmedas y, en algunos casos, con deterioro notorio en el sonido. Diego Azar, quien estuvo a cargo de la transferencia a disco duro, debió utilizar una cámara deshumidificadora para las cintas, pasar los temas en algunos casos compás por compás, eliminar los innumerables ruidos que iban apareciendo.

En suma, trabajar doscientas horas para digitalizar un total de seis. Pero existía una constante gratificación que justificaba semejante sacrificio: el sonido extraordinario de la música en alta definición ( 96 kHz y 24 bits), abismalmente superior a cómo había circulado en CD en los últimos veinte años. Al llegar al estudio de Daniel Báez y ser masterizadas por él junto a Jaime Roos, ambos se encontraron con que las viejas transferencias a digital no sólo estaban en baja definición, sino que además se oían más rápidas y que habían sido realizadas con los cabezales de las máquinas mal calibrados. Al terminar el nuevo masterizado, se escuchó decir : “es como cambiarte una remera de polyester por una de algodón”. Báez agregó: “ahora sí me hace bailar”. La obra de Roos fue restaurada, remasterizada y reeditada por Bizarro Records.

 

Candombre del 31

El 13 de setiembre de 1975 Jaime Roos se embarcó en un avión rumbo a Madrid. El pretexto primario era una serie de actuaciones con Patria Libre, el grupo de música latinoamericanista que integraba. La motivación profunda era recorrer el mundo y escapar del clima opresivo de un Uruguay sumido, desde 1973, en una dictadura. Jaime tenía 21 años y actuaba profesionalmente como instrumentista desde los 16. Había escrito música para una obra de teatro, y había compuesto cuatro canciones de las cuales sólo se había interpretado en vivo la balada 'Hoy' (1973), por el grupo Epílogo de Sueños, del cual Jaime era bajista. Pero fue en Europa, y sobre todo cuando, a partir de diciembre, se instaló en París, que Jaime se afianzó como compositor, delineando un proyecto artístico personal que hasta entonces no había vislumbrado.

En agosto de 1976 seleccionó cuatro de las canciones que tenía redondeadas y grabó una maqueta en el Adam Studio de Roissy-en-Brie, suburbio de París. Por falta de alternativas, tocó él mismo todos los instrumentos, no sin cierta fascinación por explorar los recursos de la grabación multipistas y probarse informalmente como “hombre-orquesta”. Salvo el bajo, los instrumentos eran todos prestados. Dado que no podía pagar más que unas pocas horas de estudio, tanto la grabación como la mezcla se hicieron casi sin retoques.

Poco después Jaime y su novia -la holandesa Franca Aerts- partieron a México, con el plan de recorrer América Latina a dedo y, de paso, visitar Uruguay, adonde finalmente llegaron en diciembre de 1976. En Montevideo Jaime le mostró las grabaciones a Coriún Aharonián, cofundador y principal responsable del sello discográfico Ayuí, quien en forma inmediata le propuso hacer un LP. Coriún estimó que esas maquetas sonaban mejor que cualquier cosa que pudiera realizarse en estudios uruguayos, y decidió editarlas como parte del disco. Mirándolo en perspectiva, esas cuatro grabaciones francesas son lo menos “profesional” de toda la discografía de Jaime, pero su existencia permitió a la apretada economía de Ayuí concluir el disco grabando tan sólo seis canciones adicionales. Cuatro de ellas habían sido completadas luego de la realización del demo -'Viaje a las ruinas' y 'Carta' reflejan el viaje por Latinoamérica-. Para completar las seis, Jaime recurrió a 'Te acordás hermano' -única canción previa al viaje a Europa que llegó al disco-, y escribió expresamente 'Y es así'.

En Sondor Jaime dispuso de aun menos horas que en París (y para más canciones), pero planteó arreglos más sencillos. Además, contó con invitados: Jorge Bonaldi y Jorge Lazaroff eran sus compinches en proyectos como Patria Libre y Aguaragua; Luis Sosa (legendario baterista, ex-integrante de El Kinto) había compartido con Jaime trabajos para teatro y televisión -y así se dio que ese pionero del candombe-beat tocó también en la primera murga-beat, 'Cometa de la Farola'-.

La primera partida del LP se imprimió de apuro (para el ciclo de espectáculos de lanzamiento, en abril y mayo de 1977) y su tapa no satisfizo a quienes la habían diseñado. Para la siguiente tirada los colores fueron corregidos, y es ésta la verión utilizada como carátula de la presente edición. Jaime emprendió su regreso a Europa enseguida de esos espectáculos. Candombe del 31 vendió poco más de cien ejemplares en sus primeros dos años de existencia. Posteriormente, la repercusión cada vez más grande de sus siguientes discos alimentaron la curiosidad por este primer trabajo, que se convirtió en un disco de culto y vendió un poco más de mil ejemplares en vinolo y casete. Ésta es la primera edición completa en CD.

Guilherme de Alencar Pinto
del Cd Candombre del 31

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